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La moda también puede contribuir a la conservación del planeta

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Moda sostenible, slowfashion o upcycling son conceptos vinculados a una nueva corriente de pensamiento en el mundo de la moda. Cada año se compran millones de toneladas de ropa, de las cuales cerca de tres cuartas partes acaban en contenedores.

Por otra parte, en la fabricación de ropa se emplean toneladas de agua. Por ejemplo, para fabricar una camiseta de algodón de 250 gramos de peso se requieren unos 2.700 litros de agua. En comparación, unos pantalones vaqueros de 1 kilo requerirían de unos 11.800 litros y un simple bastoncillo de algodón de 0,33 gramos unos 4 litros de agua.

La moda sostenible nace con el objetivo de concienciar al consumidor sobre la posibilidad de producir prendas de vestir y complementos cumpliendo criterios de sostenibilidad ambiental y social.

Para que una prenda de ropa sea sostenible debe cumplir una serie de criterios. Todo su proceso de producción debe respetar el medio ambiente y sus materiales deben ser naturales u orgánicos. La moda sostenible debe ser también socialmente responsable, lo que significa que en su cadena de producción se cuidan las condiciones de los trabajadores, evitando la explotación laboral.

La moda sostenible es también una industria beneficiosa para nuestra salud, puesto que las prendas ecológicas están hechas con materiales naturales como algodón orgánico, bambú, algas, tencel (fibra celulósica), ortigas, piel de pescado (usada para zapatos y bolsos) y tintes naturales que dan color a los tejidos. Todos estos materiales están libres de tóxicos y químicos peligrosos, lo que evita alergias e irritaciones en la piel.



Otro punto a su favor es que la moda sostenible está hecha para durar, algo totalmente opuesto a la filosofía de la moda low cost que propone un estilo de vida basado en el consumo desmesurado y en la idea “de usar y tirar”. La moda sostenible reniega de esas prendas baratas hechas para durar apenas una temporada, lo que supone un importante problema ambiental. En este aspecto, la moda sostenible está más ligada al mundo de slow fashion.

Asimismo, la moda sostenible aboga por la ropa de segunda mano. Reutilizar la ropa que otras personas ya no necesitan nos permite ahorrar una gran cantidad recursos naturales. Por su parte, el Upcycling es otra forma de crear moda sostenible. Se basa en la idea de confeccionar una prenda a partir de otra ya existente, usar restos de prendas, residuos y otros materiales en desuso para crear un producto bonito y de mayor valor que pueda usarse de nuevo.

Actualmente, se está creando un directorio de moda sostenible que ya reúne a más de 100 firmas que son la alternativa a una industria convencional que contamina el entorno y en muchas ocasiones no ofrece condiciones de trabajo dignas.

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