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La cadena del saneamiento: ¿a dónde deberían ir los excrementos?

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La meta 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) busca asegurar que cada uno tenga acceso y utilice “un servicio de saneamiento administrado de manera segura”. Gestionar nuestras heces de forma correcta no implica solamente evitar el peligro, sino también aprovechar una oportunidad.

Como nos recuerda Naciones Unidas en el Día Mundial del Retrete, los excrementos tratados de manera segura y reutilizados, son ‘oro marrón’. Los servicios de saneamiento administrados de manera segura generan empleos, oportunidades de inversión y productos valiosos como energía y fertilizantes.

Si hay una cosa que une a la humanidad es la llamada de la naturaleza. Sin embargo, dependiendo del lugar en el que vivimos, no siempre es posible eliminar los deshechos que produce nuestro cuerpo de forma segura y responsable. Para alcanzar los ODS, necesitamos que las heces de todos y cada uno realicen cada día un viaje en 4 etapas:

1. Contención
Los retretes en todo el mundo pueden adoptar muchas formas, desde los inodoros conectados a los sistemas de alcantarillado, hasta las simples letrinas, pasando por las instalaciones “ecológicas” que recogen la orina y utilizan las heces para producir compostaje en un tanque sellado. Sin embargo, no importa la tecnología que se utilice en el sanitario, éste debe ser seguro, privado, accesible y apropiado y debe contar con instalaciones para el lavado de manos y prevenir de manera efectiva que los residuos humanos entren en contacto con la gente o el medio ambiente circundante. Algunas tecnologías proporcionan tratamiento y eliminación segura en el lugar y no necesitan transporte o tratamiento en otras partes.



2. Transporte
Las cañerías o los servicios de vaciado de letrinas deben transportar las heces a las estaciones de tratamiento.
En el mundo desarrollado, la eliminación de aguas residuales sigue siendo el método más eficaz para transportar las aguas residuales domésticas, comerciales e industriales. En los países en vías de desarrollo, los sistemas in situ son actualmente los más comunes, aunque es probable que conforme aumente el nivel de desarrollo, se constate un incremento en la eliminación de los desechos de agua. En pueblos y ciudades en particular, los sistemas in situ deben ser vaciados y transportados de forma regular para su tratamiento. Los servicios de vaciado deben proteger adecuadamente a los trabajadores del servicio de saneamiento y asegurar que los excrementos no sean derramados o vertidos antes de llegar al lugar en que serán tratados.

3. Tratamiento
Las heces deben ser tratadas como parte de las aguas residuales y los desechos obtenidos de este proceso deben regresa al medio ambiente de forma segura.
Básicamente, existen tres formas de tratamiento de materias fecales: el tratamiento fuera de las instalaciones de alcantarillado, por ejemplo mediante el uso de tecnologías convencionales como la filtración y soluciones innovadoras; el tratamiento fuera del sitio de lodos fecales obtenidos por el vaciados de letrinas o fosas sépticas, utilizando por ejemplo la estabilización con cal, el compostaje con residuos orgánicos sólidos municipales o la incineración; el tratamiento en el lugar y eliminación de lodos fecales, cubriendo y abandonando un pozo cuando está lleno, o almacenarlo hasta que el contenido sea seguro para su vaciado y utilizar, por ejemplo, letrinas de fosas gemelas o letrinas de compostaje. En cualquier caso, el nivel de tratamiento debe ser el apropiado para su próximo uso o eliminación.

4. Eliminación o reutilización
El tratamiento seguro de las heces puede ser utilizadas para generar energía o como fertilizantes para la producción de alimento.
El uso de aguas residuales tratadas con seguridad y subproductos de desechos en la agricultura y otros sectores, se considera cada vez más un método que combina el reciclaje de agua y nutrientes, aumentando la seguridad alimentaria de los hogares y mejorando la nutrición de los hogares pobres. El creciente interés en el uso de aguas residuales es impulsado por la escasez de agua y nutrientes. Sin embargo, se necesita atención para mitigar los riesgos para la salud y el medio ambiente.

Ver también:
Día Mundial del Retrete, un tema incómodo del que hay que hablar
El reto de la semana: saneamiento para todos
‘Agua para la Amazonía peruana’

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