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La crisis climática, amenaza para la pobreza

Cada 17 de octubre se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. La pobreza es un problema que va contra los derechos humanos en tanto que implica no poder acceder a servicios básicos como la educación, la salud o la vivienda. Y cuyo impacto aumenta por la crisis climática.

La pobreza es un problema de derechos humanos urgente, y por ello el primer ODS. Es, también, parte de las consecuencias de la crisis climática.

Philip Alston, relator especial de la ONU, afirma en su informe sobre cambio climático y pobreza que “el cambio climático tendrá consecuencias devastadoras para las personas en situación de pobreza. Incluso en el mejor de los casos, cientos de millones se enfrentarán a la inseguridad alimentaria, la migración forzada, las enfermedades y la muerte. El cambio climático amenaza el futuro de los derechos humanos y corre el riesgo de deshacer los últimos cincuenta años de progreso en materia de desarrollo, salud mundial y reducción de la pobreza”.

Y es que alrededor de 780 millones de personas (una de cada diez personas de la población mundial), según datos de las Naciones Unidas, viven en estado de pobreza, afectando sobre todo a regiones ubicadas en países en desarrollo.

Aunque el nivel de pobreza se suele establecer en cuanto a los ingresos, considerándose en el umbral de la pobreza cuando se subsiste con menos de 1,90 dólares al día, la realidad es que va más allá de lo económico, porque está también relacionado con la falta de acceso a la educación, a servicios médicos universales o a una vivienda. Por eso es el primer Objetivo de Desarrollo Sostenible: poner fin a la pobreza es el comienzo de poder conseguir que el resto de ODS también se logren.

Una situación que la crisis climática acentuará, dado que, aunque afecta a todos, la mayor carga recaerá sobre la población en situación de pobreza. Por ejemplo, el calentamiento global y el aumento de las temperaturas están provocando que los glaciares se derritan, se produzcan megaincendios o que haya enormes inundaciones: algo que afecta de manera directa a muchas zonas del mundo, pero en regiones en desarrollo la capacidad de reacción y reconstrucción es mucho menor.

Igualmente, las sequías en zonas donde las poblaciones tienen problemas de nutrición merman más las cosechas, reduciendo aún más el acceso a alimentos. Esto también puede provocar el aumento del nivel del mar o la desaparición de ecosistemas marítimos, que sirven de sustento a millones de personas.

La mitigación del cambio climático podría ayudar a frenar muchos de los problemas anteriores. Por ejemplo, si el aumento de temperatura fuese tan solo de 1,5ºC y no de 2ºC, como se estima, ayudaría a hasta 450 millones de personas vulnerables a los riesgos del clima. Según el Banco Mundial, con esos 2ºC, entre 100 y 400 millones de personas estarían en riesgo de pasar hambre y entre 1.000 y 2.000 millones no tendrían agua suficiente para su supervivencia. Además, para el 2080 se estima que el rendimiento mundial de cultivos se reduzca en un 30%, lo cual implica una pérdida enorme de alimentos.

La mayoría de las personas en situación de pobreza no tienen seguro médico, y, por tanto, se encuentran sumidos en una crisis de salud. La crisis climática hará que enfermedades como la malaria o la diarrea severa, la desnutrición o el estrés aumenten con la subida de las temperaturas.

Además, se encuentra la gran problemática de un aumento de población a nivel global y los previsibles desplazamientos desde regiones en desarrollo debido a la crisis climática. Así, para 2050 podría producirse el desplazamiento de alrededor de 140 millones de personas en África subsahariana, el sur de Asia y América Latina.

Lo más paradójico reside en que las sociedades más pobres son las que menos han contribuido a la crisis climática y, sin embargo, están siendo, y serán, las más afectadas por ella.

Por tanto, luchar contra el cambio climático es también luchar contra la pobreza, para impedir que las diferencias sociales sean cada vez mayores. También para alcanzar el ODS número 1, perseguir la consecución del resto y trabajar por un mundo más sostenible para todos. Luchar a favor de la erradicación de la pobreza es luchar por los derechos humanos.