Tres R: la estrategia contra el cambio climático

Las tres R es una estrategia muy fácil: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Pequeños gestos como tirar la basura al contenedor correspondiente son grandes pasos para la lucha contra el cambio climático y la protección y sostenibilidad de nuestro ecosistema.

A pesar de que hemos reducido nuestros residuos en un 22%, en España reciclamos solamente el 30% de la basura. Toneladas y toneladas de basura que son costosas de destruir y que no contribuyen precisamente al medio ambiente. Por eso, el objetivo para 2030 es conseguir reciclar el 70% de los residuos que generamos.

El reciclaje se refiere a los materiales con los que se fabrican los productos al final de su vida útil. Básicamente consiste en recuperar estos materiales para reutilizarlos como materia prima de nuevos productos. Este paso es fundamental en el concepto de economía circular, en la que los residuos ya no son residuos sino una materia prima reintroducida en el ciclo productivo.

En algunos casos, se limita a su valorización en energía (principalmente por incineración con recuperación de calor) y residuo final. Un automóvil moderno debe ser reciclable hasta un cierto porcentaje mínimo. El paso preliminar para el reciclaje es clasificar los residuos.

Nuestro papel individual

Cada uno de nosotros debemos concienciarnos. Toca pensar si es necesaria o no esa bolsa de plástico, si vale la pena o no comprar productos de temporada y de proximidad. Si te afecta realmente el reducir la compra de tantos productos. Y por poco que lo pienses te darás cuenta de que tu contribución es muy importante, porque todos somos responsables de nuestro planeta. Usa los contenedores de colores, reutiliza los envases que utilices, no tires el aceite usado por el desagüe… y piensa que el planeta te lo agradecerá.

green leafed plant in can hanging on wall

Qué son las 3R

Las tres R constituyen una estrategia de gestión de los productos al final de su vida útil y los residuos resultantes, dirigida a:

Reducir la cantidad de productos que llegan al final de su vida útil;

Reutilizar productos o algunas de sus partes que de otro modo se convertirían en residuos;

Reciclar materias primas.

Esta estrategia tiene una variante más completa, la regla de las 5 R, que es una de las bases del enfoque de desperdicio cero. Los productos que llegan al final de su vida y que no pueden encajar en este esquema se consideran residuos finales: solo se pueden almacenar, posiblemente mientras se espera encontrar la manera de devolverlos al circuito.

Es difícil definir el origen exacto de la teoría de las 3 R pero para muchos su creación provendría del establecimiento en 1970 del Día de la Tierra. Durante las celebraciones, el objetivo fue sensibilizar a las comunidades sobre la salvaguarda del planeta. Posteriormente, muchas leyes en los Estados Unidos introdujeron los conceptos de reciclaje y dotación de recursos.

Aquí te damos algunos consejos para saber si estás reciclando bien

  • Compra productos cuyos envases sean respetuosos con el medio ambiente.
  • Haz del reciclaje un juego. Los más pequeños aprenderán a reciclar divirtiéndose.
  • Separa los envases adecuadamente. 
  • Pliega las cajas de cartón para ahorrar espacio y comodidad al transportarlas al contenedor azul y nunca las dejes fuera del contenedor. 
  • Tira las botellas de plástico al contenedor amarillo. ¡Con sólo 40 se puede fabricar un forro polar!
  • Las latas de refrescos y de conservas van al contenedor amarillo también ¿Sabías que con 80 latas se puede fabricar una llanta de bicicleta?
  • Con solo 6 briks se puede fabricar una caja de zapatos si los reutilizas ¡Recuerda, los briks van al contenedor amarillo y no al azul!
  • Reutiliza las bolsas de plástico tantas veces como puedas y al final, como bolsa de basura para llevar los envases al contenedor amarillo.
  • Lleva al punto limpio los residuos especiales como aparatos eléctricos y electrónicos, bombillas, baterías, restos de pinturas, radiografías, aceite de cocina…
  • Nunca tires el aceite usado por el fregadero. Solo 1 litro puede contaminar hasta 1.000 litros de agua. Reutilízalo y finalmente llévalo a un punto limpio.