Poblaciones antiguas fueron pioneras en la economía circular

La economía circular es una alternativa imprescindible para la sostenibilidad. Se trata de un pensamiento económico basado en la reducción del consumo de los materiales y la producción de desechos. Con la economía circular se cierran los “bucles” o flujos económicos y ecológicos de los recursos.

La economía circular es una alternativa para cuidar nuestro presente y preservar nuestro futuro. Se trata de un sistema que tiene por objetivo reducir el impacto del ser humano en los recursos naturales consecuencia del consumismo frenético de la actualidad. A pesar de que parece una solución para un problema actual, el origen de la economía circular lo encontramos hace siglos. Sigue leyendo y descubrirás qué es la economía circular y su historia.

¿Qué es la economía circular?

La economía circular nace para hacer frente a la economía lineal más extendida y basada en un derroche consumista que sobreexplota los recursos naturales. Este sistema está orientado a mermar el impacto sobre estos recursos a través de reducir la producción al mínimo posible. Asimismo, la economía circular cree en la segundas oportunidades. Por este motivo, aboga por la reparación, reciclaje y reutilización de objetos y recursos una vez han cumplido su cometido.

Historia de la economía circular

Como introducíamos al principio de este artículo, estas prácticas que relacionamos con nuestra contemporaneidad quizá no sean tan novedosas como pensamos. Al menos así lo ha expuesto Maikel Kuijpers, profesor asistente en el Max Planck Institute for the History of Science, para quien la reutilización de objetos y materiales puede ser tan antigua como la herramienta en sí misma.

Por ejemplo, el origen de la economía circular lo podríamos encontrar en eras tan antiguas como el Paleolítico o el Neolítico. En el Paleolítico se reutilizaban hachas de manos para fabricar herramientas más pequeñas y en el Neolítico se reciclaba la cerámica. Al estar hecha de arcilla, se fundía de nuevo para volver a usarse. En la Edad del Bronce, las piedras de gran tamaño se reutilizaban cambiándolas de sitio cuando en el primer lugar habían completado su función.

Este comportamiento surgía por cuestión de necesidad, no por la conciencia ante el medio ambiente. De hecho, toda civilización ha ocasionado graves perjuicios a su entorno. La contaminación por la minería, los incendios forestales y la producción de desechos son solo algunos de los ejemplos. Sin embargo, la carencia de recursos ha ocasionado esa necesidad de reutilizar y reciclar durante muchas épocas.

La aparición del bronce

El origen de la economía circular también nos lleva a la Edad del Bronce. Kuijpers propone que, en vez de usar el término “reutilización”, se hable abiertamente de economía circular. Del mismo modo, propone que a la hora de abordar eras pasadas se use el concepto “reciclaje” de manera más amplia. Con esto Kuijpers se refiere al reciclaje entendido como una práctica en la que los desechos (objetos usados) se reconvierten por completo para poder ser materia prima de nuevos productos. Esta práctica de transformación fue central en la economía y sociedad de civilizaciones como la de la Edad del Bronce.

La aparición del bronce, producto de la fusión de cobre y estaño, obligó a innovar en el método de producción, puesto que era diferente a la de la madera o piedra. Este se centra en una tecnología transformador donde la materia prima se funde y se deposita en un molde que permite la reproducción idéntica de objetos a cierta escala.

Poblaciones antiguas fueron pioneras en la economía circular

Sin embargo, el elemento fundamental era que, en caso de romperse un objeto de bronce, se podía volver a fundir y reutilizar la materia prima. Gracias a los moldes, podían crear exactamente el mismo objeto. Se trata de una forma de reutilización y reciclaje, como muestran muchos restos arqueológicos que se han conservado.

El largo recorrido de la economía circular

Por tanto, según Kuijpers la economía circular puede parecer un término presente, pero las prácticas que forman parte de ella han sido parte de la existencia humana desde hace miles de años. De esto se deriva que se pueda pensar en ella como un valor histórico. Es un elemento unido al pasado del ser humano donde podemos encontrar inspiración para desarrollar prácticas más sostenibles.