Campus logo

Oro rojo de las profundidades

3 de Abril de 2017
Vuelvo de una inmersión en Cap de Creus, en la zona casi en la frontera entre España y Francia. Miro el profundímetro, que marca unos 7 metros, estoy regresando de trabajar. He estado mirando unas manchas de coral rojo que se me han antojado ridículas en talla y en calibre, o sea en altura y grosor del diámetro basal.

Como en tantas otras ocasiones durante esas inmersiones de trabajo en los años 2002 y 2003, constato que la salud de este animal emblemático, que tanta historia ha ayudado a forjar no sólo en el Mediterráneo sino en zonas tal alejadas como Senegal, India o Nepal (por mencionar solo tres) en forma de amuleto, joya o afrodisíaco, es crítica.

Y en esa parada, regresando con las medidas tomadas en esas manchas donde crecían a duras penas los arbolitos bermellones, veo en la entrada de una oquedad unas diez o doce colonias de gran tamaño a escasa profundidad. Fuera de los circuitos habituales de los pescadores de coral, han quedado a salvo del expolio.

Estoy fascinado. Me doy cuenta de que incluso a muy poca profundidad, el coral rojo llegó a tener una medida considerable, formando espléndidas colonias ramificadas y plagadas de pequeños pólipos de color blanco que les dan de comer y les permiten respirar, dándoles el aspecto de un extraño árbol animal. Sin embargo, una pésima gestión del recurso, la inmensa codicia humana y un mercado más lleno de oscuros que de claros han condenado a esta especie a su mínima expresión. Han tenido que pasar más de quince años para que nos hagan caso, para que el gobierno regional de la Generalitat de Catalunya promueva una orden expresa en la que se prohíbe su extracción al menos durante un tiempo prudencial (nosotros propusimos nada menos que 20 años….)

Foto: coral rojo a 50 metros de profundidad
Autor: Sergio Rossi

Ha sido muy penoso el recorrido de este animal que tuvo la desgracia de ser bello, duro y fácil de tallar (aunque las obras maestras han llegado a volver medio loco a algún que otro artista coralero). El coral rojo empezó a ser tratado de forma industrial en el siglo XIX en el sur de Italia (en Torre del Greco, en Campania, para ser más exactos), pero ya entonces llevaba una historia de explotación que hizo muy ricas a las gentes en lugares como Begur, Génova o Marsella.

Hace ya más de 4000 años los hombres y mujeres lo recolectaban en las playas o a muy poca profundidad a mano (sin ningún pertrecho particular, como ahora), formando estatuillas o pequeños adornos. Ese coral ha desaparecido, esas ramas que podían tener más de 50 cm de altura y un grosor en la base de más de dos centímetros han sido sustituidas en infinidad de lugares por ramas de unos tres centímetros de altura y un grosor de apenas cuatro o cinco milímetros de media. No es de extrañar, porque la capacidad de recuperación de esta especie es lenta, puede crecer apenas un milímetro de grosor en la base cada cuatro años. El ritmo de recolecta ha sido sin duda demasiado elevado, y la especie ha tenido “suerte” de poder regenerarse rápido desde la base truncada y poder reproducirse con apenas unos pocos centímetros de altura, lo que parece haberle dado un respiro. Ahora sin embargo está dando síntomas de extinción local en demasiadas partes.


Foto: coral rojo con los pólipos abiertos
Autor: Sergio Rossi

Estoy seguro de que antes, hace trescientos o cuatrocientos años, este animal teñía de rojo las paredes de los fondos incluso a muy poca profundidad en muchas zonas costeras del Mare Nostrum. Su escasez ahora es tal que en lugares donde era muy frecuente simplemente no ha vuelto a reaparecer tras el expolio. Es por tanto hora de dar tregua a la especie. Este primer paso en firme hacia una política más racional de su explotación en Catalunya puede ser “clonado” en otras comunidades autónomas, lo que, a su vez, sería visto con gran interés en otros lugares del Mediterráneo en los que ha sido extraído sin miramientos.

Quién sabe, a lo mejor estamos ante un vuelco en su historia, siempre escrita bajo la ceguera por parte de aquellos que lo han comercializado. A lo mejor mis nietos, sí, mis nietos, pueden ver esas ramas que yo nunca podré volver a ver.

Sergio Rossi es autor del libro “El coral del diablo” publicado por Amazon.

ACERCA DEL AUTOR

Sergio Rossi
Científico, publica libros para niños, ecothrillers, ensayos críticos y numerosos artículos científicos en revistas especializadas y de divulgación en diarios y revistas como El País, Público, Quercus, Muy Interesante y Jot Down.
configDate =
cookieDate =

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web, ofrecer una mejor funcionalidad y personalización. Consulta la política de cookies aquí para más información. Al hacer clic en Aceptar, aceptas todas las cookies. También puedes configurarlas como prefieras o rechazarlas pulsando en Configurar.

Este es el configurador avanzado de cookies propias y de terceros. Aquí puedes modificar parámetros que afectarán directamente a tu experiencia de navegación en esta web.

Cookies técnicas (necesarias)

Estas cookies son importantes para darte acceso seguro a zonas con información personal o para reconocerte cuando inicias sesión.

Permiten medir, de forma anónima, el número de visitas o la actividad. Gracias a ellas podemos mejorar constantemente tu experiencia de navegación.

Dispones de una mejora continua en la experiencia de navegación.

Permiten que la publicidad que te mostramos sea personalizada y relevante para ti. Gracias a estas cookies no verás anuncios que no te interesen.

Dispones de una publicidad adaptada a ti y a tus preferencias.

También puedes continuar rechazando todas las cookies opcionales: