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Mujeres en ciencia, un desafío con iniciativas

4 de Marzo de 2016
El pasado 11 de febrero se celebraba, por primera vez, el “Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia“. 

Esta iniciativa de Naciones Unidas pretende, no sólo que las mujeres científicas sean más visibles en nuestra sociedad, sino que las niñas vean modelos a seguir y no descarten ciertas carreras sólo porque no tienen presente a una mujer investigadora en su imaginario. En twitter, la etiqueta utilizada fue #WomenInSTEM, cuyas siglas en inglés quieren decir “mujeres en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas”. 

Muchas estudiando y pocas en puestos de relevancia

En los últimos años se han hecho numerosos estudios para profundizar en los motivos que han hecho que haya muchas mujeres estudiando determinadas ramas de la ciencia y muy pocas en puestos de relevancia. 

Tal y como se afirma en el “Libro blanco: Situación de las Mujeres en la Ciencia Española”, editado por la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Economía y Competitividad: 

“A pesar de que hoy en día las mujeres son mayoría entre el alumnado universitario y terminan sus estudios con expedientes académicos mejores en promedio que los de sus compañeros, ciertas ramas del saber se resisten aún a la participación femenina. Es el caso de las ingenierías y algunas ciencias experimentales donde la presencia de mujeres es inferior al 30% […] Hay muy pocas mujeres en los puestos más altos de la ciencia, incluso en los campos en que las mujeres son mayoría entre los titulados desde hace tiempo, como la medicina. La presencia de mujeres en los escalones más altos de la ciencia no es proporcional al número de mujeres cualificadas, que tienen la edad, los méritos y la motivación para acceder a esos puestos. El número de mujeres en puestos de liderazgo, además, está prácticamente estancado y avanza muy lentamente con el tiempo”. 

Como digo, hay numerosos estudios, sesudos y muy bien elaborados, donde se analiza esta situación. Y es mucho más complejo de lo que parece, por lo que analizar los motivos en un post me parecería frívolo y poco serio, aunque no puedo dejar de recordar el titular de hace unos meses en el diario El País, que decía que “El 63% de los españoles cree que las mujeres no valen para científicas de alto nivel”. Todos somos víctimas de los sesgos culturales y sociales, y ese es el mayor reto de cambio.

El viejo estereotipo del científico

Nuestra idea de persona que se dedica a la ciencia era, hasta hace poco (espero) la de un señor mayor con cara de loco, pelos revueltos y bata. Pero, desde hace unos años, algo está cambiando en el mundo de la ciencia y de su divulgación. Porque, no nos engañemos: ambas cosas van estrechamente unidas. 

Si no “contamos” la ciencia, no habrá interés social (por mucho que las personas que se dedican a la ciencia sean de las más valoradas por los ciudadanos en las encuestas sobre percepción social de la ciencia). 

Y digo que está cambiando porque la ciencia no puede seguir siendo algo lejano, incomprensible, destinado a unos pocos. La ciencia (o su mayor parte) la pagamos entre todos con nuestros impuestos. Y no sólo es nuestro derecho acceder a los beneficios y a la mejora en la calidad de vida que genera la ciencia: también es nuestro derecho acceder al conocimiento generado en todo ese proceso.

La clave: en el conocimiento

Y ahí es donde está la clave: en el conocimiento. Para conocer hay que difundir. Y si antes la ciencia vivía encerrada en su torre de marfil, hoy no puede permitirse ese lujo. Pero es que tampoco puede permitirse el lujo de no ser inclusiva. Y es que, al parecer, la forma en que comunicamos la ciencia a los más jóvenes, no lo es.

Iniciativas

Para reivindicar la importancia de la divulgación y del papel de la mujer en el mundo de la ciencia, han surgido proyectos sumamente interesantes, como “Mujeres con ciencia”, iniciativa de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco que nació en mayo de 2014 y cuyos contenidos gestiona Marta Macho

Desde hace unos años se conmemora el día de Ada Lovelace (concretamente, el segundo martes de octubre) y se aprovecha para dar a conocer a nivel internacional, los logros de las mujeres en estos campos.

Se está poniendo en marcha el proyecto europeo Hipatia con el fin de atraer a chicas de entre 13 y 18 al mundo de la ciencia, tanto desde las aulas como fuera de ellas, involucrando a centros de investigación, museos, centros educativos y a empresas junto con personas expertas en cuestiones de género y las propias adolescentes. Se trata de enseñar a ser inclusivos, porque los sesgos son silenciosos y muchas veces no los vemos. 

Y en ello estamos, tratando de eliminar barreras y algunas creencias erróneas que atribuyen a la mujer su propia ausencia. Porque, como afirma María Blasco en una de las entrevistas enlazadas anteriormente, “Eso no es justo atribuirlo solo a una decisión personal de la mujer. Si todo en la sociedad está montado para que sea más difícil para las mujeres, será más difícil”.

Notas

[1] Este libro blanco fue publicado cuando aún existía el Ministerio de Ciencia e Innovación, así que debe estar desactualizado en cuanto a los datos de los últimos años. Del año 2007 es este análisis actualizado de la FECYT (pueden ver el informe original, de 2005, aquí). Asimismo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publica desde 2001, de forma anual, el informe Mujer y Ciencia (http://www.csic.es/informes-cmyc

[2] Datos extraídos de esta encuesta europea que ha consultado a 1.000 ciudadanos en España, por encargo de la Fundación L’Oréal.

[3] El Instituto de Estadística de la UNESCO deja aquí algunas cifras internacionales muy interesantes y completas sobre la representación de la mujer en el mundo de la ciencia. También recomiendo páginas como Women rock Science.

ACERCA DEL AUTOR

Natalia Zelman

Divulgadora científica

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