El abejaruco, un ave que pierde el pico al construir el nido

El abejaruco es un ave que puede perder un tercer de la longitud de su pico durante el proceso de excavación de su nido. Nos encontramos ante una de las especies más coloridas y llamativas de nuestra fauna que se caracteriza por su incesante canto, que puede escucharse a gran distancia.

El abejaruco (Merops apiaster) es una de las aves más vistosas de nuestra fauna. Perteneciente a una especie de ave coraciforme de la familia Meropidae, lo más característico de esta ave es su plumaje de llamativo colorido. Sus partes dorsales suelen ser rojizas, amarillas y verdosas, mientras que las zonas inferiores son verdosas y azuladas.

Esta curiosa ave es perfectamente reconocible por su canto cuando vuela y que se puede oír en la distancia. Observar al abejaruco volando te llenará de energía por lo incesante de su canto, la viveza de sus colores y un acrobático vuelo en el que no faltan los aleteos a gran velocidad.

¿Dónde vive el abejaruco?

Nos encontramos ante una especie que se expande por la región templada paleártica. Es decir, desde la Península Ibérica y el norte de África hasta el sudoeste asiático. El abejaruco está distribuido de manera uniforme por toda la Península Ibérica, con las excepciones de las cadenas montañosas del norte y Galicia.

Se trata de un ave migratoria que se desplaza en invierno, concretamente a mitad de agosto, al África subsahariana. Sin embargo, la cría tiene lugar en aquellos lugares por donde se distribuye, a los que regresa coincidiendo con la llegada de la primavera.

Su colorido la vincula de manera directa con un origen tropical. De hecho, salvo excepciones como el martín pescador, las aves de las zonas templadas presentan coloraciones más apagadas. Pese a que el hábitat del abejaruco común puede ser variado, siempre presenta un nexo de unión: la existencia de taludes o paredes verticales arenosas en los que nidifica. Y se decanta por zonas abiertas con arbolado disperso.

¿Qué come y cómo se reproduce?

Tal y como su nombre indica, el abejaruco común es un ave que se alimenta de insectos voladores, especialmente de abejas. A estos los suele atrapar el abejaruco volando.

El nido del abejaruco suele excavarse en el suelo y puede llegar al metro de profundidad. En este proceso de excavación, en el que machos y hembras se turnan, este pájaro puede llegar a perder un tercio de la longitud del pico.  Salvando las distancias, esta actitud recuerda a la del pico picapinos. En concreto, mientras uno vigila, el otro, excava, y viceversa, procediendo a desalojar con las patas hasta 13 kilos de tierra. Al terminar, es el macho el que regala insectos a la hembra. Se llega a decir que al abejaruco se le está gastando el pico con el que atrapa insectos voladores.

La creación de taludes artificiales por el ser humano ha potenciado su asentamiento para la cría en la Península Ibérica. Sin embargo, las grandes colonias están disminuyendo como consecuencia del desarrollo del turismo en estas zonas. Nos encontramos ante un ave gregaria cuya puesta tiene lugar en mayo y se compone de entre 6 y 7 huevos. Ambos progenitores, al igual que con la excavación del nido, incuban los huevos. Cabe destacar que unos pollos nacerán antes que otros, de modo que los más mayores se terminan imponiendo a los demás en una estrategia que es más propia de las rapaces.