La cooperación entre las Pardelas y los Delfines

Las pardelas y delfines cooperan estrechamente en el mar. Se trata de dos especies de dos medios distintos que colaboran para pescar, una desde el mar, la otra desde el cielo. La pardela cenicienta puede pasarse años en los océanos, pero ocupa espacios rocosos de la costa en época de cría.

La pardela cenicienta, científicamente conocidas como Calonectris diomedea, no solo atisba a sus presas también las huelen. Estas aves son capaces de indicar a los delfines moteados donde están los bancos de peces. Es entonces cuando los delfines empujan a estas presas para que las aves también pueden alcanzarlas, bien en la superficie o zambulléndose a por ellos.

Este momento tan característico es la conjunción perfecta entre dos especies completamente diferentes que trabajan y cooperan para alimentarse. Los marineros acertaban al decir que cuando vuelan bandadas de pardelas en el cielo, hay delfines debajo. La estrecha relación entre pardelas y delfines es un claro ejemplo de cooperación.

¿Dónde vive y cuál es su hábitat?

La pardela es un ave muy longeva y pueden pasarse años en los océanos, sin posarse en tierra, ya que son capaces de desalinizar el agua gracias a sus peculiares fosas nasales. Estas pardelas cenicientas han venido del océano para anidar en el archipiélago canario, aunque son propias del Atlántico y el Mediterráneo.

Concretamente en las islas Canarias se distribuye la subespecie borealis, siendo allí el ave marina más abundante. Suele vivir esta especie pelágica en mar abierto, aunque sí es cierto que en época de cría ocupa los espacios rocosos de la costa para construir el nido. La pardela cenicienta cría en todas las islas del Mediterráneo: desde Baleares a las islas de Hyères, pasando por las islas adriáticas o las griegas.

Por ejemplo, los ejemplares de la subespecie borealis migran hacia las costas del Atlántico oeste y posteriormente al hemisferio norte. Estamos, por tanto, ante un ave migradora que solo visita la costa para reproducirse.

Características de la pardela cenicienta

Su propio nombre ya refleja alguna de sus características. La pardela cenicienta tiene las partes superiores en tonos pardos grisáceos, a diferencia de las inferiores que son blancas. No existe dimorfismo sexual entre macho y hembra, y sí cuenta con un pico un tanto amarillento que utiliza para atrapar a sus presas, pudiéndose sumergir varios metros bajo el agua con este fin.

Se alimenta fundamentalmente de calamares, aunque es habitual que se acerque a las embarcaciones para alimentarse de los denominados despojos o descartes pesqueros. Puede complementar su dieta de pequeños peces como sardinas y crustáceos.

Nos encontramos ante un ave silenciosa en mar abierto, que se transforma por completo en las colonias de cría, donde es muy ruidosa y emite sonidos que llegan a transmitir lástima a cualquiera que los escuche. El vuelo de la pardela cenicienta se caracteriza por sus secuencia de planeo combinadas por un número reducido de aleteos empleados para remontar dicho vuelo. Se trata de un vuelo a baja altura realizado en pequeños grupos.

Por último, cabe destacar que la nidificación de la pardela cenicienta tiene lugar coincidiendo con la llegada de la primavera y la puesta consta de un huevo, que es incubado por ambos progenitores durante un periodo inferior a los dos meses. El pollo puede permanecer hasta tres meses en el nido y aprenden paulatinamente a pescar para poder alimentarse por sí mismos.