La sequía subterránea, una ‘bomba de relojería’

Un estudio publicado por 'Nature Climate Change', liderado por un equipo internacional de la Universidad de Cardiff, proporciona una visión global de lo que puede suceder si las aguas subterráneas no experimentan una reposición natural.

Según el estudio publicado por Nature Climate Change, y que ha sido liderado por un equipo internacional de la Universidad de Cardiff, el cambio climático puede estar afectando, a través del calentamiento global, en las reservas de agua subterránea más esenciales. Algo que puede producir un efecto de ‘bomba de relojería’ de cara al futuro.

El agua subterránea se encuentra bajo tierra a través de grietas y poros del suelo, la arena y las rocas. Supone la mayor fuente de agua dulce que se utiliza en el mundo. Más de dos mil millones de personas la usan como fuente de agua potable y de riego. Estas reservas de agua se reponen esencialmente a través de un proceso denominado como ‘recarga’ y procede de la lluvia. Además, el agua subterránea descarga en fuentes naturales como lagos, arrojos u océanos, manteniendo un equilibrio. Por tanto, si el cambio climático reduce las lluvias, está disminuyendo a su vez dicha recarga y produciendo un desequilibrio en el ecosistema natural.

El cambio climático está produciendo una 'bomba de relojería' de cara al futuro con la sequía de las reservas de agua subterránea.

Cuthbert, Mark; Befus, Kevin; Hartmann, Jens; Lehner, Bernhard; Gleeson, Tom; Moosdorf, Nils (2019): Global ‘water table ratio’ and ‘groundwater response time’ raster data. figshare. Fileset.[/caption]

Qué es el agua subterránea

El agua subterránea es el agua presente debajo de la superficie de la Tierra en los espacios porosos del suelo y en las fracturas de las formaciones rocosas. Una unidad de roca o un depósito no consolidado se denomina acuífero cuando puede producir una cantidad utilizable de agua. La profundidad a la que los espacios porosos del suelo o las fracturas y los huecos en la roca se saturan completamente con agua se llama nivel freático.

El agua subterránea se recarga desde la superficie; puede descargar de la superficie de forma natural en manantiales y filtraciones, y puede formar oasis o humedales. El agua subterránea también se extrae a menudo para uso agrícola, municipal e industrial mediante la construcción y operación de pozos de extracción. El estudio de la distribución y movimiento de las aguas subterráneas es la hidrogeología, también llamada hidrología de las aguas subterráneas.

Por lo general, se piensa que el agua subterránea es agua que fluye a través de acuíferos poco profundos. Pero, en el sentido técnico, también puede contener humedad del suelo o permafrost (suelo congelado). Puede contener agua inmóvil en un lecho de roca de muy baja permeabilidad y agua geotérmica profunda o de formación de petróleo. Se plantea la hipótesis de que el agua subterránea proporciona lubricación que posiblemente pueda influir en el movimiento de las fallas.

Utilización del agua subterránea

El agua subterránea es a menudo más barata, más conveniente y menos vulnerable a la contaminación que el agua superficial. Por lo tanto, se usa comúnmente para el suministro público de agua. Las reservas de agua subterránea proporcionan la mayor fuente de almacenamiento de agua utilizable en los Estados Unidos. California extrae anualmente la mayor cantidad de agua subterránea de todos los estados. Los embalses subterráneos con tienen mucha más agua que la capacidad de todos los embalses y lagos superficiales de los Estados Unidos, incluidos los Grandes Lagos. Muchos suministros de agua municipales se obtienen únicamente del agua subterránea.

Estudio

Mark Cuthbert, de la Escuela de Ciencias de la Tierra y los Océanos y el Instituto de Investigación del Agua de la Universidad de Cardiff y principal investigador del estudio, ha expresado que, a partir de los datos obtenidos, el agua subterránea tarda más que la superficial en reponerse al cambio climático. Por eso supone un largo y nefasto legado. Ha denominado a la situación como una ‘bomba de relojería’ ambiental de cara al futuro que, por ahora, estaba pasando muy inadvertida. Una situación que vuelve a mostrar la problemática del cambio climático con respecto a su efecto en el agua y la sequía. En este caso, subterráneas.

Un estudio que coincide con la tesis de Julia Urquijo, “La gestión de la sequía: contribuciones para su evaluación”, que publica la Cátedra Aquae de Economía del Agua, impulsada por Fundación Aquae y la UNED, y que desde hoy está disponible para descarga a través de este enlace.