¿Qué es la economía colaborativa?

Aunque la mayoría de las personas hemos hecho uso de ella a lo largo de nuestra vida, es probable que muchos desconozcan qué es la economía colaborativa.

La economía colaborativa se define como una interacción entre dos o más sujetos que satisface una necesidad real o potencial. Puede ser a través de medios digitalizados o no. Es lo que antes se conocía como trueque. Ahora, gracias a las plataformas digitales, se ha sofisticado estableciendo un marco donde los usuarios pueden interactuar entre ellos y/o con la misma plataforma.

Definición

El término fue acuñado por primera vez por Ray Algar en el artículo homónimo publicado en el boletín Leisure Report de abril de 2007. Su popularidad no llegó hasta 2010 con la publicación del libro What’s Mine Is Yours: The Rise of Collaborative Consumption. Rachel Botsman, co-autora del libro, ofreció una charla sobre consumo colaborativo en la conferencia TEDxSydney. En ella expuso cómo el acceso a bienes y servicios puede ser de relevancia prioritaria sin ser necesaria la propiedad de los mismos.

El movimiento del consumo colaborativo supone un cambio cultural y económico en los hábitos de consumo. Este cambio viene marcado por la migración de un escenario de consumismo individualizado hacia nuevos modelos potenciados por las redes sociales y las plataformas de tipo peer-to-peer (red-entre-pares o red-entre-iguales).


La economía colaborativa se basa en compartir, reutilizar y optimizar para consumir de manera más sostenible.
Autor: johnhain. CC0 Public Domain

No estamos hablando exactamente del viejo trueque. Estamos hablando de una economía que ha experimentado un espectacular crecimiento en los últimos años. Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) desde 2000 a 2015, las iniciativas relacionadas con la economía colaborativa acumularon una inversión de 25.972 millones de dólares. La evolución ha sido especialmente rápida en los dos últimos años. Se ha pasado de los 1.820 millones de dólares de 2013 a 8.489 millones en 2014 y 12.890 millones entre enero y septiembre de 2015.

Quién participa en la economía colaborativa

Existe una amplia gama de actores que participan en la economía colaborativa. Esto incluye usuarios individuales, empresas con fines de lucro, empresas sociales o cooperativas, comunidades locales, empresas sin fines de lucro y el sector público o el gobierno. Los usuarios individuales son los actores que participan en el trueque de bienes y recursos mediante “transacciones entre pares (P2P) o entre empresas (B2P)”.

Las empresas con fines de lucro son; aquellos actores en busca de ganancias que compran, venden, prestan, alquilan o comercian con el uso de plataformas digitales como medio para colaborar con otros actores. La empresa social o denominada cooperativa está principalmente “motivada por razones sociales o ecológicas” y busca empoderar a los actores como medio de genuino compartir. Las comunidades locales son los actores a nivel local con estructuras variadas. Tienen modelos de intercambio donde la mayoría de las actividades no se monetizan. A menudo, estas actividades se llevan a cabo para desarrollar aún más la comunidad.

Las empresas sin fines de lucro tienen el propósito de “promover una misión o propósito” para una causa mayor. Esta es su motivación principal, que es el genuino intercambio de recursos. Además, el sector público o el gobierno pueden participar en la economía colaborativa “utilizando infraestructuras públicas para apoyar o forjar asociaciones con otros actores y promover formas innovadoras de compartir”.

Futuro

Todavía son escasos los estudios que analizan el volumen de negocio potencial de la economía colaborativa. Aun así, las perspectivas a este respecto son cada vez más halagüeñas. A nivel global, se ha calculado una cifra de 26.000 millones de dólares en 2013. Pero las previsiones más recientes hablan ya de unos ingresos próximos a 335.000 millones en 2025 con esta forma de trueque. Tan sólo en los cinco sectores principales (financiero, recursos humanos, alojamiento, transporte y música y entretenimiento).

La preocupación principal respecto de la economía colaborativa es la incertidumbre regulatoria. Existen dudas y un vacío legal en cuanto a contribuciones impositivas, cobertura de seguros y responsabilidad legal. Hace unos meses, la Comisión Europea publicaba sus recomendaciones a los Estados miembros. Estas recomendaciones estaban dirigidas a orientar y a ayudar a aplicar la normativa comunitaria a los servicios que se encajan dentro de la economía colaborativa. Las críticas han surgido al considerar los expertos en este ámbito que la CE sólo ha prestado atención al aspecto jurídico, dejando en segundo plano cuestiones ligadas a la economía colaborativa como sus beneficios sociales y ambientales o, a modo general, la innovación que conlleva.