Los incendios forestales de Australia y los peligros para su biodiversidad

Desde el mes de septiembre los incendios forestales se extienden por Australia, con un constante incremento en su intensidad y extensión. Aproximadamente cinco millones de hectáreas se han quemado y han muerto unos 1.000 millones de animales. Una situación que, además de los daños a los seres humanos y al suelo, está produciendo una pérdida global en la biodiversidad.

Los incendios forestales en Australia son una realidad con la que el continente ha tenido que vivir durante muchos años. Pero desde septiembre vive una situación tristemente histórica debido al tamaño y a la duración de estos. La sequía que padece Australia desde 2017 y una ola de calor sin precedentes, producto ambas causas, en gran medida, del cambio climático, han provocado unos incendios que pueden ser vistos desde el espacio y cuyo humo ha llegado ya a la parte sur de Latinoamérica. ¿Cuáles son las consecuencias de los incendios forestales? ¿Qué podemos hacer para protegernos de ellos y asegurar la supervivencia de la biodiversidad? Te lo contamos a continuación.

Consecuencias de los incendios forestales

Estos incendios están amenazando la vida y la seguridad humana, diezmando los bosques y afectando a los animales y vegetales que estos contienen. El koala, animal representativo de Australia y ahora en serio peligro, se ha convertido en la imagen de los estragos de los incendios sobre la biodiversidad. Se calcula que alrededor de cinco millones de hectáreas se han quemado y que unos 1.000 millones de animales han muerto, entre mamíferos, aves, reptiles e insectos.

En cuanto a los impactos a largo plazo, uno de los más alarmantes es la amenaza de llevar a las especies a la extinción. Los expertos dicen que al menos 20 especies que ya estaban amenazadas podrían haber sido empujadas aún más cerca de la extinción después de los eventos extremos de incendios forestales. Estas especies incluyen el potoroo de patas largas, la cacatúa negra brillante de la isla Canguro y la orquídea mosquito primaveral.

Otra de la consecuencia de estos incendios forestales es que los escombros que quedan después podrían convertirse en un problema para el suministro de agua en Australia. Por ejemplo, la ceniza y la vegetación quemada podrían amenazar la calidad del agua al obstruir arroyos, presas y playas, lo que provocaría la proliferación de algas. Otro problema es la afinidad de las plantas exóticas por las tierras quemadas. Cuando las especies de árboles desaparecen, las plantas no nativas pueden llenar estos vacíos y poblar las áreas. De esta manera, los bosques podrían convertirse en pocos años en matorrales dominados, por ejemplo, por acacias (barbas).

La relación entre la biodiversidad y el ser humano

La biodiversidad y la supervivencia del ser humano se encuentran vinculadas de manera estrecha. Sin las redes de microbios, hongos, animales y plantas que sustentan los ecosistemas, todo, desde el clima hasta el suministro mundial de alimentos, están amenazados. Las consecuencias de este colapso ambiental incluyen la pérdida de hogares y los desplazamientos de la población; una intensificación del cambio climático, hambre y sequía; y la propagación de enfermedades zoonóticas.

Australia se ha encontrado en el foco de expertos y científicos desde hace tiempo en cuanto a la necesidad de proteger su biodiversidad, dado que se trata de uno de los puntos más críticos del mundo a este respecto. El desarrollo del urbanismo y las especies invasoras, además de las sequías y las olas de calor relacionadas con el cambio climático, son algunas de las causas que han puesto en peligro la fauna y la flora australiana. Los incendios han venido a enfatizar todo lo anterior.

Además de los koalas, otros animales como los canguros o las zarigüeyas, también representativas de la fauna australiana, se encuentran en peligro; así como el ‘dunnart’, el Gran Planeador o el Antechinus de cabeza plateada. En cuanto a la flora, plantas como el Banksia y la orquídea solar de tapa azul también se están viendo gravemente afectadas por los incendios.

Los meses de enero y febrero suelen ser los más duros para los incendios en Australia, debido a que es la temporada en la que se alcanzan las temperaturas más altas, por lo que la situación puede todavía agravarse, si bien la posterior llegada de un clima más fresco y húmedo podría rebajar su impacto.