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El hogar, nuestro hábitat más preciado

El acceso a una vivienda digna y adecuada es uno de los derechos que se recogen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, la gentrificación y la especulación en torno a la vivienda son algunas barreras que muchas personas tienen que afrontar para acceder a una vivienda digna.

El 5 de octubre se celebra el Día Mundial del Hábitat por el que se reivindica la necesidad e importancia para la salud de disponer de un hábitat sostenible y digna

¿Qué es un hábitat sostenible?

El concepto de “hábitat” procede de la ecología y la RAE lo define como “‘lugar de condiciones apropiadas para que viva un organismo, especie o comunidad animal o vegetal”.

Un hábitat sostenible es aquel lugar disponible y propicio para desenvolvernos como seres vivos y seres sociales. No solo se hace referencia a la descripción de una vivienda única también las relaciones entre los habitantes y las ciudades en un sentido de colectividad.

Naciones Unidas declararon el primer lunes de octubre de cada año como el Día Mundial del Hábitat. Este día tiene el objetivo de reflexionar sobre el estado de nuestros pueblos y ciudades, y sobre el derecho básico de todos a un hábitat sostenible. A través de ONU-Hábitat este organismo internacional coordina y desarrolla acciones orientadas a ciudades y otros asentamientos humanos bien planificados, bien gobernados y eficientes, con viviendas adecuadas, infraestructura y acceso universal al empleo y servicios básicos como el abastecimiento de agua, la energía y el saneamiento.

Un objetivo sostenible

La ONU aprobó en 2015 la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. Esto recoge un total de 17 objetivos que prioriza a los países y sociedades un camino hacia un futuro más sostenible y que proteja y respete el medio ambiente.

Ante un mundo cada vez más urbanizado y donde alrededor de 1.800 millones de personas carecen de una vivienda digna nace el objetivo 11. Este ODS busca lograr que las ciudades sean más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

Desde 2007, más de la mitad de la población mundial ha estado viviendo en ciudades y se espera que esta cantidad pase al 60% para 2030. Las ciudades y las áreas metropolitanas son muy importantes para el crecimiento económica de la sociedad.

Sin embargo, debido a la rápida urbanización, cada vez más aumenta el número de habitantes en barrios pobres, así como el incremento de asentamientos informales que carecen de infraestructuras y servicios mínimos. Una mala gestión de los residuos y un carente sistemas de agua y saneamiento empora la salubridad de las viviendas llegando a perjudicar la salud de las personas que viven en ellas.

Vivienda para todos: el lema de 2020

La vivienda es un derecho fundamental que se ha evidenciado aún más durante la lucha contra la pandemia de la Covid-19. Las personas que no disponen de una vivienda adecuada, que viven en refugios de emergencia y, sobre todo, las personas sin hogar tienen más probabilidades de contraer el coronavirus ya que, a menudo, viven en condiciones de hacinamiento y sin acceso a agua y a sistemas de saneamiento.

Durante los confinamientos, impuestos en diferentes países para intentar frenar los contagios, muchas personas han tenido que recluirse en viviendas extremadamente inadecuadas que carecen de servicios básicos como drenaje, alumbrado público, electricidad, agua, alcantarillado o gestión de residuos.

Por ello, gobiernos nacionales e internacionales han llevado a cabo diferentes acciones y mecanismos para garantizar la protección de todos los ciudadanos y el acceso equitativo a viviendas asequibles y adecuadas. La ONU-Hábitat, el organismo de Naciones Unidas para la vivienda y el desarrollo urbano, ha puesto en marcha un Plan de Respuesta Covid-19.

“La vivienda es tan fundamental para el carácter, la forma y la vitalidad socioeconómica de las ciudades como para los resultados de salud pública”, destacó ONU-Hábitat sostenible.  Este plan pretende ayudar y orientar a las instituciones y organismos públicos y privados a tomar medidas a nivel mundial para asegurar una vivienda digna para todos los ciudadanos.

En su último estudio, ONU-Hábitat destacó que actualmente, alrededor de 1,800 millones de personas, o más del 20% de la población mundial, carecen de una vivienda adecuada; y, para 2030, esa cifra podría aumentar a 3,000 millones. Además, hay 1,000 millones de personas que viven en asentamientos informales y más de 100 millones de personas no tienen hogar.

¿Qué podamos hacer para lograr ciudades sostenibles?

Construir ciudades sostenibles no es solo tarea de los organismos públicos sino también de cada uno de los habitantes que viven en una determinada zona. Los ciudadanos deben ser conscientes de la importancia de convivir en un hábitat sostenible que respete el medio ambiente, que logre frenar los inminentes efectos del cambio climático y que reduzca los niveles de contaminación. Un pequeño gesto puede tener grandes consecuencias. Estas son algunas de las acciones que se pueden llevar a cabo para garantizar hacer de nuestras ciudades entornos saludables y sostenibles:

  • Participar activamente en la gobernanza y gestión de tu ciudad
  • Tomar nota de lo que funciona o no funciona en tu comunidad
  • Abogar por el tipo de ciudad que a tu juicio necesitas
  • Desarrollar una visión de futuro para tu edificio calle y vecindario