Campus logo

¿Cómo se depuran las aguas residuales?

Las ciudades producen una gran cantidad de residuos al día: parte son sólidos que van a la basura y otra parte, son líquidos que van a los desagües. Se conoce como agua residual y no puede ser devuelta tal cual al medio ambiente, es necesario su depuración. En esta Máster Class, Valdimir Sánchez, @BreakingVlad, nos acerca a la Estación de Depuración de Aguas Residuales (EDAR) de Tarragona para conocer su funcionamiento.

Las aguas residuales son aquellas aguas utilizadas en entornos domésticos, urbanos o industriales, así como las aguas naturales que, por accidente o mala praxis, se han visto alteradas de forma negativa por el ser humano. Su depuración depende de las Estaciones Depuradores de Agua Residual (EDAR).

Este tipo de aguas contienen una gran cantidad de elementos tóxicos que son muy perjudiciales para nuestra salud y la de nuestros ecosistemas. Es necesario llevar a cabo un proceso de depuración para eliminar las sustancias contaminantes del agua y poder así devolverla al medio ambiente. De esto se encargan las estaciones depuradoras de aguas residuales, también conocidas como EDAR.

El químico e investigador Vladimir Sánchez, visita la Estación Depuradora de Agua Residual de Tarragona. Esta EDAR tiene una superficie de 45.000 metros cuadrados y se encarga de depurar 24.000 metros cúbicos de agua al día. Este volumen de agua, que siempre está en constante funcionamiento, equivale, aproximadamente, a unos 4 millones de cisternas de inodoro al día. “Sería como tirar de la cisterna unas cuarenta y seis veces por segundo.”, expresa el químico.

Proceso de eliminación de residuos en una EDAR 

Las aguas residuales entran a través de un sistema de tuberías en la EDAR y va pasando por diferentes tipos de cribados con distinto tamaño para garantizar la eliminación de cualquier residuo presente en el agua. Una vez eliminados los de mayor tamaño como ramas o toallitas, el agua pasa a un sistema de desarenación y decantado.

En esta parte del proceso en la EDAR es cuando se procede a la eliminación de cualquier tipo de arena o grasa que suelen encontrarse en la superficie del agua. Estas sustancias suelen estar compuestas por tóxicos que pueden llegar, incluso, a ser inflamable. Esto requiere de un tratamiento especial. Si lo comparamos con la fase anterior, estos procesos de desarenación y decantado implica un mayor coste en la gestión de residuos, según asegura Vladimir Sánchez. Una vez superado estos procesos, el agua pasa directamente al sistema de decantación primaria.

En la EDAR de Tarragona se trabaja en dos líneas paralelas: el cribado de residuos y la decantación de éstos. Cuando el agua residual está libre de sólidos y grasas, entra a dos decantadores primarios, es decir, unas estructuras con palas giratorias que sedimentan los residuos presentes en el agua y expulsan el agua sobrante ya decantada.

¿Qué puede dificultar la depuración de aguas residuales? 

Tras este proceso, el agua se dirige a la zona de tratamiento biológico donde sucede el cambio en la composición de nuestras aguas residuales. “El principal problema de las aguas residuales es que contienen poco oxígeno” explica Vladimir. Por esta razón, en este parte del proceso, es necesario inyectar oxígeno dentro del agua para que estas bacterias sean capaces de trabajar y descomponer la materia orgánica.

Tras este tratamiento, las bacterias son curadas para volver a ser utilizadas en los siguientes ciclos. El agua resultante vuelve a llevarse a dos decantadores secundarios. Esta parte del proceso es una de las más costosas, sobre todo, por el consumo energético que requieren los compresores de aire utilizados.

Sin embargo, hay muchos factores que pueden complicar y encarecer aún más este proceso. Nuestras acciones pueden ser esenciales para asegurar el correcto funcionamiento de las EDAR. Y es que hábitos como no reciclar correctamente el aceite puede provocar un exceso de grasas en las aguas residuales. Esto complica mucho más el trabajo en las estaciones depuradoras. Lo mismo ocurre con el hecho de tirar las toallitas higiénicas por el retrete. Estos residuos pueden generar atascos y problemas tanto en las redes de alcantarillado como las propias estaciones depuradoras.

Además, las EDAR tienen un flujo constante de grandes cantidades de agua. Pero, son muy susceptibles ante cambios repentinos en el volumen que entra. Es muy importante controlar la cantidad de agua que desechamos para que estas estaciones puedan depurarla correctamente. Por ejemplo, en un día de tormenta, el nivel del agua que debe procesar las depuradoras y el alcantarillado es mucho mayor. En estas situaciones hay que ser consciente y no gastar agua en exceso, evitar poner lavadoras, lavavajillas o ducharse en días en los que podemos saturar la red del alcantarillado.

Debemos ser conscientes de la importancia de hacer un buen uso del agua. Nuestras acciones son determinantes en el proceso de depuración de las aguas residuales. Por esta razón, es importante que, entre todos, colaboremos para garantizar el correcto funcionamiento de estas estaciones de forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

ACERCA DEL AUTOR

Vladimir Sánchez
Es licenciado en Química, investigador predoctoral de la Universitat Rovira i Virigili (Tarragona), youtuber científico en el canal Breaking Vlad y profesor colaborador en Unicoos.