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El secreto de las hormigas ociosas

20 de Octubre de 2015
Un curioso estudio científico publicado el pasado verano me ha parecido una buena excusa para recordar que la grandeza de la naturaleza se esconde también en los pequeños detalles.

En este caso, en los minúsculos insectos que de niño solía observar trajinando a las puertas de un hormiguero, y que ahora -en muchas ocasiones- tenía prácticamente olvidados.

El estudio científico que os quería destacar puede servir perfectamente como pretexto para volver a fijar la mirada infantil en la naturaleza. Ahora actuando nosotros como padres, maestros o abuelos.

Los escasos conocimientos de biología que recuerdo haber recibido en la escuela decían que los individuos de estos insectos sociales pueden ser de la casta de las obreras, de los soldados y hormigas reinas. Muchos años después de dejar la escuela, leyendo al profesor  E. O. Wilson descubrí que los científicos hacen servir la palabra eusociales para describir el más alto nivel de organización social en animales. 

Sin ningún tecnicismo, la cultura popular ha repetido hasta la saciedad la imagen de la hormiga obrera trabajando sin descanso para mantener bien ordenado el hormiguero y garantizar alimentos para toda la colonia. Quizás hubiera hecho falta también que las fábulas más conocidas destacaran el hecho de que las hormigas obreras son todas hormigas hembra pero esta observación de género no viene ahora al caso.  

El estudio publicado el pasado 21 de junio en la versión on line de la revista Behavioral Ecology and Sociobiology pone en cuestión el gran mito de las hormigas obreras al explicar que buena parte de los individuos de esta casta, en realidad, no son tan trabajadoras como su nombre indica. Los firmantes de este artículo, el joven investigador Daniel Charbonneau  y su profesora Anna Dornhaus, del Laboratorio de Insectos Sociales de la Universidad de Arizona (EE.UU.), trabajan en el estudio de la conducta aparentemente ociosa de algunas hormigas obreras desde hace más de tres años.  

Después de marcar con colores a 250 hormigas obreras y seguir sus movimientos durante 15 días con ayuda de vídeos y microscopios, los expertos llegaron a la conclusión de que sólo el 2,6% de los individuos analizados estaba trabajando en todo momento. El 71,9% de las hormigas estudiadas, en cambio, parecían ociosas al menos la mitad del tiempo y el 25,1% de las ‘obreras’ bajo control no aparentaban trabajar en ningún momento. Hemos explicado los resultados de este estudio en dos artículos publicados en La Vanguardia Natural , en julio y octubre de este año. 

Haciendo servir un punto de vista muy humano, los autores del estudio afirman que “los trabajadores perezosos siempre son los mismos, y están ociosos independientemente de la hora del día en que realicemos la observación”. 

En defensa de la gran familia de las hormigas se debe recordar que Charbonneau y Dornhaus sólo han estudiado a un pequeño número de ejemplares de una única especie -Temnothorax rugatulus-, de las más de 12.000 especies de hormigas conocidas en todo el planeta. También es evidente que los científicos conocen todavía muy pocos detalles sobre las características de las hormigas supuestamente ociosas. Por ejemplo, no se ha podido determinar si se trata de individuos que llevan a cabo alguna función específica como la vigilancia o las comunicaciones; o si son hormigas no aptas para el trabajo por ser demasiado ancianas. ¿No sería realmente sorprendente descubrir por ejemplo que algunas hormigas parecen ociosas simplemente porque son individuos jóvenes en proceso de aprendizaje? 

Los niños que nacen y crecen en un entorno urbano -y más ahora con la moda de los ‘nativos digitales’- se ven privados con demasiada frecuencia del aprendizaje en contacto directo con la naturaleza. Les haríamos un gran favor si, por lo menos, les ayudáramos a descubrir las maravillas de seres tan extraordinarios como las hormigas.

Aunque pueda parecer un juego de niños, la investigación en el mundo de las hormigas me sigue pareciendo  apasionante. Y no hace falta ser un gran mirmecólogo como E. O. Wilson para admirar la naturaleza hasta sus últimos detalles, tengo suficiente con recordar el título del emblemático libro de E.F. Schumacher: ‘Lo pequeño es hermoso’.

ACERCA DEL AUTOR

Joaquim Elcacho
Joaquim Elcacho. Periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Coordinador de La Vanguardia Natural, canal/sección de medio ambiente y naturaleza de la edición digital de La Vanguardia. http://www.lavanguardia.com/natural