El oso pardo, la especie terrestre más grande de la fauna ibérica

Con las primeras nevadas, las hembras de oso pardo cantábrico preñadas se encuevan en la osera para parir dormidas de uno a tres oseznos de solo trescientos gramos de peso, por lo que no se despiertan al añadir más vida al mundo. En este clip Natura se habla del torpor, que es una hibernación ligera que se interrumpe a veces, aunque afuera nieve.

El Oso Pardo Ibérico es el animal terrestre más grande de la fauna ibérica y a la vez el más pequeño de todo el mundo dentro de su especie. Ursus Arctos Pyrenaicus es el nombre científico de esta clase de osos, perteneciente a la familia Ursidae que habita en prácticamente todo el continente europeo.

Entre las principales características de este mamífero se pueden destacar su espeso y tupido pelaje, la enorme cabeza, dos pequeñas orejas en relación a esta última y una cola que no suele superar los 7-8 cm. Los machos son mucho más robustos y pesados que las hembras. La coloración de su pelaje va desde un crema pálido hasta un pardo oscuro que contrasta con el negro de sus ojos.

Una de las peculiaridades del oso pardo es que es un animal plantígrado, es decir, apoya todo su peso en las plantas de los pies al igual que los humanos. Sin embargo, esta acción únicamente la lleva a cabo en dos momentos determinados: en peleas con su misma especie por una hembra, coincidiendo con la época del apareamiento, o cuando se sienten amenazados.

¿Dónde vive el oso pardo?

El hábitat del oso pardo ibérico ha de ser rico en frutos salvajes de todo tipo, destacando las bellotas y las castañas. Pero igual de importante es tengan ante sí grandes extensiones de terreno con el fin de que puedan moverse sin preocupaciones y cuenten con refugios totalmente seguros para encuevarse durante la temporada invernal. En definitiva, prefieren las zonas tranquilas en las que la presencia del ser humana se reduzca a la mínima expresión.

Tenemos ante nosotros a una especie que se inclina por los terrenos situadas a más de 1.000 m de altitud. Aunque en la antigüedad se trataba de una especie distribuida por gran parte de la meseta, ahora mismo solo se puede observar al oso pardo en dos zonas de la Península Ibérica: Pirineos y Cordillera Cantábrica. ¿Qué tienen en común ambas? Sus gigantescos bosques caducifolios.

¿Qué come el oso pardo ibérico?

Su dieta se construye principalmente a base de frutas o vegetales, muy diferente a la de otras especies como el oso polar. Estamos ante un animal omnívoro que solo se decanta por la carne de carroña cuando no encuentra otros alimentos a su alrededor. Por lo tanto, el oso pardo “engaña” a todos en este sentido al presentar unas garras más propias de una especie carnívora que vegetariana. De hecho, su dentición se ha adaptado a los alimentos que constituyen el eje central de su alimentación: frutos, tallos, raíces y plantas.

Algunas curiosidades

El oso pardo es muy difícil de ver ya que vive en libertad en diferentes zonas del cantábrico e hibernan de enero a marzo, aunque esto depende de la dureza del invierno y la disponibilidad de comida. Así, con las primeras nevadas, cabe esperar que los osos pardos se encueven en sus oseras.

Es muy característico que los osos pardos cantábricos salgan de su torpor (una hibernación ligera) con tanta hambre que incluso proceden a voltear las piedras para buscar alimento. Se trata, sin duda, de un comportamiento mucho más propio del verano. Además, el letargo varía en función de cómo haya sido la alimentación, especialmente en cuanto a la cantidad de bellotas y castañas.

Para saber si tenemos a un oso pardo ibérico cerca de nosotros conviene mirar al suelo y más concretamente ser capaz de identificar sus huellas anchas y grandes. En ellas se aprecian las uñas y dedos de este mamífero, pero también sus manos y la planta de los pies.