El oso polar, en peligro de extinción, busca comida

Los osos polares están realizando un proceso migratorio que no se había visto hasta la fecha. Desplazados por el cambio climático debido al derretimiento de los polos, 50 osos polares han migrado a una remota a aldea del Ártico ruso en busca de alimento.

Si hay un animal que está experimentando los devastadores efectos del cambio climático ese es el oso polar. En peligro extinción desde que en 2008 Estados Unidos decidió incluirlo en la lista de especies amenazadas, el oso polar está gravemente amenazado. El inconfundible pelaje blanco de los osos polares ha dado la vuelta a todo el globo como símbolo universal de la emergencia climática que vive nuestro planeta. El cambio climático está destruyendo la biodiversidad de nuestro planeta.

El cambio de hábitat de un oso polar en peligro de extinción

Todo comenzó en 2018 cuando alrededor de cincuenta osos polares llegaron a la aldea de Beluchia Guba. Esta aldea se sitúa en el archipiélago norte de Novaya Zembla, en la zona ártica rusa. Su población: apenas tres mil personas. Diez de ellos, además, entraron en las calles de la ciudad e, incluso, ingresaron en edificios y se registraron puntuales ataques a personas.

Desde diciembre de 2018, lo que comenzó siendo visitas esporádicas se ha convertido en una presencia constante. De esta manera, desde Novaya Zembla se ha declarado el estado de emergencia y en redes sociales se han podido ver fotos y vídeos de osos transitando las calles de la localidad con total naturalidad o entrando en edificios.

Esta invasión es una consecuencia, una más, de los cambios ecosistémicos que está produciendo el calentamiento global, provocado por el cambio climático. En el caso del oso polar, los suelos helados donde viven se derriten, provocando que éstos deban desplazarse en busca de alimentos, dado que sus hábitos de caza se han visto alterados. Lo que han encontrado en esta remota aldea rusa: desperdicios.

 

 

Efectos de la pérdida del hábitat del oso polar

La presencia constante de alrededor de diez de los osos polares en la ciudad rusa está produciendo pánico entre la población. Los habitantes no quieren abandonar sus hogares ni salir a la calle. Las autoridades han puesto en marchas medidas como la colocación de vallas para evitar su tránsito, la emisión de sonidos que resultan molestos para los osos. También se han creado patrullas especiales para poder reconducir, en caso de ser necesario, a los grupos de los osos. No obstante, con el paso de las semanas, se han acostumbrado a ciertas medidas y han perdido el miedo a las personas. Es decir, comienzan a adaptarse a su nuevo hábitat.

La Agencia Federal de Recursos Ambientales se ha negado a conceder licencias para disparar a los osos más agresivos. Fundamentalmente porque los osos polares están considerados especies en peligro de extinción y su caza está prohibida en Rusia. Como mucho se dispara al aire para ahuyentarlos. Esto, en un primer momento resultaba efectivo pero que ha dejado de serlo con el paso de los días.

WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) considera que la supervivencia y la protección del hábitat del oso polar son problemas que hay que atender urgentemente: “la pérdida del hábitat del hielo marino debido al cambio climático es la mayor amenaza para la supervivencia de los osos polares. Otras amenazas clave son los conflictos entre osos polares, la caza insostenible y los impactos industriales”.