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El gato Schrödinger

Al fin había conseguido inventar un veneno que sólo mataba al 50% de los gatos existentes, luego salí a la calle y me adueñé del primer desamparado que encontré, le puse una placa que ponía “Schrödinger” y lo metí a una caja junto con una taza de leche con mi veneno, luego la cerré.

En cuál de las dos realidades posibles estaré más feliz, ¿si lo encuentro vivo?, tal vez el gato crea que está vivo y muerto, pero ¿y si el gato se rehúsa a tomar la leche?

Me fui del lugar sin abrir la caja.

Daniel Felipe Obando Ciro