La acidificación y futuro de las ostras

La acidificación es un proceso global, como el calentamiento, y que tiene una complicada marcha atrás, dado que es un proceso más rápido que su contrario, la “desacidificación”.

El proceso de acidificación es el siguiente: el dióxido de carbono (CO2) atmosférico es absorbido por los océanos y desencadena una reacción química. El resultando es que el pH del agua de mar desciende y el aumento del CO2 disuelto favorece la reacción con el carbono cálcico. Esto es lo que causa que el océano sea más ácido. Una situación que repercute tanto en la fauna (moluscos bivalvos sobre todo) como en la flora marina y oceánica en todos los sentidos. Se calcula que el 30% de todas las emisiones a la atmósfera de CO2 son absorbidas por el océano.

El caso específico de las ostras

En una reciente conferencia, la profesora de Ciencias Planetarias de la Universidad de Davis, California, Tessa Michell Hill, ha declaro que “Las ostras, como el resto de los moluscos bivalvos, usan calcio y carbonato para hacer sus conchas. La acidificación del agua dificulta este proceso y hace que las pequeñas ostras mueran antes de poderse construir la concha”, según recoge la Agencia EFE. Los elevados niveles de acidez son, en general, una gran amenaza para cualquier ser vivo que tenga concha. También para pequeños crustáceos, dado que estos son la principal dieta de peces más grandes. Como vemos, la acidificación influye de manera considerable en los ecosistemas oceánicos y en sus procesos naturales.

Así, el ciclo de producción de estos moluscos bivalvos se encuentra en grave peligro, de hecho, ya hay cosechas con niveles de mortalidad muy elevados. Una situación que cuestiona su futuro dado que las muertes se están produciendo en las ostras pequeñas, cuya desaparición, evidentemente, supondría la de la especie o, como poco, una merma importante de ella. Una situación que solo se puede solventar con un alto precio a través de crianzas de ostras fuera de las aguas oceánicas. Pero con esto tan solo se lograría que la producción se mantuviese, si bien elevaría más si cabe el precio de las ostras. El problema es más bien otro: la acidificación de los océanos. La acidificación se debe mitigar lo máximo posible con medidas que reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera y que luego absorben las aguas marítimas.

Otros impactos de la acidificación 

Aunque la absorción natural de CO 2 por los océanos del mundo ayuda a mitigar los efectos climáticos de las emisiones antropogénicas de CO 2, se cree que la disminución resultante del pH tendrá consecuencias negativas; Principalmente para los organismos calcificantes oceánicos. Éstos abarcan la cadena alimentaria desde autótrofos hasta heterótrofos e incluyen organismos como cocolitóforos, corales, foraminíferos, equinodermos, crustáceos y moluscos bivalvos. 

A medida que desciende el pH del océano debido a la acidificación, la concentración de iones de carbonato también disminuye. Las estructuras de carbonato de calcio son muy vulnerables a la disolución. Por lo tanto, incluso si no hay cambios en la tasa de calcificación, la tasa de disolución del material calcáreo aumenta. Corales, algas cocolitóforos, algas coralinas, foraminíferos, mariscos y pterópodos experimentan una calcificación reducida o una disolución mejorada cuando se exponen a niveles elevados de CO 2.

Otros ejemplos claros

En algunos lugares, el dióxido de carbono sale del fondo del mar, cambiando localmente el pH y otros aspectos de la química del agua. Los estudios de estas filtraciones de dióxido de carbono han documentado una variedad de respuestas de diferentes organismos. Las comunidades de arrecifes de coral ubicadas cerca de las filtraciones de dióxido de carbono son de particular interés. Algunas especies de coral tienen una sensibilidad mayor a la acidificación. En Papua Nueva Guinea, la disminución del pH causada por las filtraciones de dióxido de carbono se asocia con la disminución de diversidad de especies de coral. 

En Palau, las filtraciones de dióxido de carbono no están asociadas con una diversidad de especies reducida de corales. Pero es necesario recalcar que la bioerosión de los esqueletos de coral es mucho mayor en sitios de pH bajo. La acidificación de los océanos puede afectar el secuestro biológico de carbono de la atmósfera hacia el interior del océano y los sedimentos del lecho marino, debilitando la denominada bomba biológica . También podría hacer que los fitoplancton antárticos sean más pequeños y menos efectivos para almacenar carbono.