El agua se regenera en la superficie de los asteroides

Un grupo de científicos descubre cómo las moléculas de agua se pueden regenerar en la superficie de los asteroides que se mueven a través del espacio. Un descubrimiento de gran importancia, dado que podría extenderse a otros cuerpos, como la Luna.

Una investigación publicada en la revista Nature Astronomy muestra que el agua puede reponerse en la superficie de los asteroides si el viento solar y los meteoritos impactantes se unen a temperaturas muy bajas.

La doctora Katarina Miljkovic, perteneciente al Centro de Ciencia y Tecnología Espacial de la Universidad de Curtin y autora principal del estudio, explica que la investigación ha demostrado que dos de los componentes de la meteorización espacial -los electrones y el choque térmico- son necesarios para mantener el suministro de moléculas de agua en los asteroides; a diferencia de las teorías previas que consideraban que tan solo con uno era suficiente.

Se trata de un complejo proceso para regenerar moléculas de agua superficial que también podría ser un mecanismo para reponer estos suministros de agua en otros cuerpos sin aire, como la Luna“, explicó la doctora Miljkovic. A lo que añade que se trata de “un hallazgo con implicaciones potencialmente significativas, porque todos sabemos que la disponibilidad de agua en el sistema solar es un elemento extremadamente importante para la habitabilidad en el espacio“.

Para llevar a cabo la investigación, con el apoyo de la NASA, el equipo analizó un fragmento del meteorito Murchison de Australia, el cual cayó en la Tierra hace cincuenta años. Después se llevó a cabo una serie de simulaciones de las condiciones climáticas existentes en un cinturón de asteroides en el interior de una máquina construida de manera especial para imitar las condiciones de la superficie de un asteroide.

En una tercera fase, el grupo de científicos utilizó electrones energizados, con el objetivo de simular vientos solares y láseres que imitaban pequeños meteoroides que chocaran con el asteroide. Durante el proceso, monitorearon los niveles de moléculas de agua que había en la superficie.

Así, comprobaron que los impactos de meteoritos iniciaban la reacción; después, los vientos solares hacían estallar la superficie permitiendo que los átomos de oxígeno e hidrógeno que no estaban unidos lo hiciesen, creando de este modo agua