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El viaje a Estocolmo, ¡una experiencia única!

Ariadna González, estudiante de 1º de Bachillerato, fue la ganadora del certamen nacional del Stockholm Junior Water Prize, organizado por Fundación Aquae, gracias a su proyecto “Sea Energy Project. La revolución de las olas”. Asistió a la final internacional en Estocolmo el pasado mes de agosto y ahora comparte su experiencia con nosotros.

El viaje a Estocolmo es una experiencia única, pero la verdadera aventura empieza en la final que se celebra en Madrid: la ilusión de que tu trabajo sea seleccionado para representar a España es inmensa.

Mucho trabajo antes del viaje

A falta de unos meses para el certamen, me esperaban días de mucho trabajo, ya que había que presentar toda la documentación que solicitaban, practicar la exposición en inglés, ajustar el prototipo y prepararlo todo para el viaje. ¡Y no eres consciente de lo rápido que pasa el tiempo hasta que llega el día de coger el avión!

Una vez que llegamos a Arlanda, ya nos estaban esperando y fue en ese preciso momento cuando empecé a asimilar la magnitud del evento. Había llegado la hora de acreditarse e ir en dirección al hotel. Esa misma tarde los organizadores nos mostraron dónde iba a tener lugar la presentación del proyecto. Éramos 35 países en el certamen y nos dividieron en dos grupos para hacer las exposiciones: unos expondrían el domingo y, los demás, el lunes. A mí me tocaba el segundo día.

El domingo, mientras la mitad de mis compañeros explicaban su proyecto, hicimos un tour por la ciudad, lo cual aproveché para hacer nuevas amistades y he de decir que es un grupo increíble. Todos tenemos un mismo propósito: aprovechar al máximo los recursos del agua para mejorar la vida del planeta.

La presentación del proyecto

Llegó el gran día. Tenía que defender mi proyecto ante un jurado internacional, el cual se dividía en tres grupos. Estaba muy nerviosa, pero a medida que avanzaba con la exposición esa sensación desaparecía. Tenía que exponer durante quince minutos y ellos tenían diez para hacerme preguntas, todo cronometrado por personal de la organización.

Durante las tres presentaciones el jurado mostró un gran interés por el prototipo, felicitándome por el trabajo realizado y haciéndome la observación que el mío era el único proyecto que utilizaba el agua salada como recurso. Algo muy importante porque recordemos que aproximadamente el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por el agua y los océanos contienen alrededor del 96,5% de toda el agua del planeta.

La ceremonia

En el cuarto día de certamen y ya conocía a cada uno de los participantes, algo que fue posible gracias a que los organizadores facilitan la integración de los finalistas, formando una gran familia. Era el día de la ceremonia de entrega del premio. El acto se realizaba en un espacio digno de la realeza, en el Berns Salonger. Al llegar hicimos un pequeño ensayo para la presentación de los países que iban a ocupar un lugar en el escenario y, seguidamente, nos dirigimos a una sala donde recibimos a los comensales para hacer una breve explicación de nuestro proyecto. Llegado el momento, desalojan la sala para que pueda entrar la princesa heredera Victoria de Suecia, duquesa de Västergötland, que nos recibió y felicitó a todos los participantes, haciéndose la foto de rigor. Todo fue muy emocionante.

Finalizada la visita, fuimos al salón donde se desarrolló la ceremonia. Fueron dos horas de discursos y espectáculos que acabaron con la elección del país ganador. En esta ocasión ha sido Australia.

Durante los dos días siguientes, no paramos de hacer cosas. Sin duda la visita a Xylem y la cena con los reyes de Suecia fueron las experiencias más destacadas. Pero, en conjunto, fue una semana de muchas experiencias inolvidables que he tenido la suerte de compartir con un grupo de chicos fantásticos. Pero a la hora de despedirme de todos, una sensación de tristeza recorrió mi cuerpo. Fue difícil decir adiós a esos días con ellos, los cuales dejarán huella en mi memoria para siempre.

A todos aquellos adolescentes que como yo piensan que podemos vivir en un mundo mejor y buscan soluciones para aprovechar al máximo los recursos hídricos, los animo a presentar sus proyectos a la Fundación Aquae. 

Nunca olvidemos que el agua es sinónimo de vida.

 

Sobre el autor

Ariadna González
Ariadna González fue la ganadora del certamen nacional del Stockholm Junior Water Prize 2019, conocido como el Nobel de agua juvenil y organizado por Fundación Aquae, gracias a su proyecto “Sea Energy Project. La revolución de las olas”: el cual consiste en un dispositivo que obtiene energía “limpia” gracias al movimiento de las olas.