El estado del agua según la Agencia Europea de Medio Ambiente

El último informe del organismo consultivo de la UE señala que el impacto del cambio climático está causando efectos notables sobre los sistemas hídricos. Aboga por implementar medidas de adaptación para mejorar la resiliencia

¿Cuál es la situación de los recursos hídricos en Europa? Uno de los análisis más completos al respecto es el ofrecido por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) en su último informe sobre el medio ambiente en el continente. 

Con el título Europe’s environment and climate: knowledge for resilience, prosperity and sustainability, la agencia de la UE ha publicado un amplio estudio sobre las perspectivas del clima, los ecosistemas y la sostenibilidad en el territorio europeo. 

El estudio se apoya en datos procedentes de 38 países europeos y en sistemas de información como el programa WISE, que recoge los datos anuales suministrados por cada estado miembro para hacer seguimiento del cumplimiento de la Directiva Marco del Agua, y el European Climate Risk Assessment, que ausculta los riesgos climáticos que afronta Europa. 

El diagnóstico general es claro: Europa ha logrado avances relevantes en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y en la mejora de la calidad del aire, además de en la gestión de residuos. A pesar de ello, el estado global del medio ambiente no es satisfactorio, especialmente en lo que respecta a la naturaleza. 

La degradación de los ecosistemas, la sobreexplotación de recursos y la pérdida de biodiversidad se ven agravadas por una aceleración del cambio climático que ya está teniendo también efectos directos sobre el agua.

nubes de tormenta

Europa se calienta y el agua lo nota

Uno de los mensajes clave del informe es que Europa se está calentando a un ritmo superior a la media mundial, lo que incrementa los riesgos para la seguridad hídrica. 

Un capítulo específico del estudio de la agencia europea lleva por título Water and climate impacts y afirma lo siguiente: “La subida global de temperaturas intensifica las sequías, la escasez de agua y las inundaciones, fenómenos que afectan a la disponibilidad del recurso, a su calidad, a los ecosistemas y a sectores estratégicos como la agricultura, la energía o el abastecimiento urbano”. 

La AEMA hace notar que, a pesar de que la extracción total de agua en la UE se redujo un 19% entre 2000 y 2022, el estrés hídrico sigue siendo un problema estructural que afecta cada año aproximadamente al 30% del territorio europeo y al 34% de su población, con especial incidencia en el sur de Europa y en las áreas densamente pobladas.

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El informe resalta el impacto de los eventos extremos. En ese sentido, las sequías son cada vez más intensas y frecuentes, afectando a la producción de alimentos, a los ecosistemas y a la salud humana. En mayo de 2024, condiciones de sequía severa impactaron a cerca del 30% de la superficie europea, principalmente tierras agrícolas.

Además, las inundaciones siguen siendo el desastre natural con mayor impacto humano y económico en Europa. Entre 1980 y 2022 causaron 5.582 muertes directas. A nivel de pérdidas económicas, simplemente las inundaciones de julio de 2021 en Alemania, Bélgica y Países Bajos supusieron pérdidas de 44.000 millones de euros. 

Por otra parte, el aumento del nivel del mar y la mayor frecuencia de episodios extremos también están provocando intrusión salina en acuíferos costeros, reduciendo la disponibilidad de agua dulce subterránea. 

En relación precisamente a los acuíferos, tanto costeros como de interior, el 18% de ellos se encuentra sobreexplotado, y se teme que la cifra llegue al 27% en 2027.

Inundaciones en Alemania causadas por la crecida del río Elba en verano de 2017| FOTO: Px Here

Inundaciones en Alemania causadas por la crecida del río Elba en verano de 2017. | FOTO: Px Here

Perspectivas de futuro 

En el horizonte de los próximos 10-15 años, la AEMA prevé un escenario complejo: la presión sobre los recursos hídricos aumentará, especialmente en el sur de Europa. 

Además, la reducción del manto de nieve y el deshielo adelantado intensificarán tanto las sequías como las inundaciones. Todo ello supone que la competencia entre sectores económicos por el agua se hará más aguda en ese contexto de escasez.

El informe subraya que los actuales marcos institucionales y de gobernanza no están suficientemente adaptados para gestionar cambios tan rápidos y generalizados

La AEMA señala que hasta ahora se ha trabajado de forma reactiva ante crisis puntuales, pero que el nuevo escenario supone gestionar de forma preventiva el riesgo, y esto implica un gran cambio mental e institucional. 

Claves para reforzar la resiliencia hídrica

Según la AEMA, sectores como la agricultura, el suministro urbano y la energía podrían reducir su consumo de agua entre un 10% y un 40%  aplicando gobernanza y coordinación entre políticas, innovación tecnológica y mayor concienciación social.

Entre las medidas prioritarias para la adaptación destacan reducir las extracciones de agua, aumentar la circularidad en uso del recurso, mejorar la retención natural de agua y restaurar  ecosistemas acuáticos y terrestres.

Estas acciones refuerzan la resiliencia, aunque por sí solas no eliminan los riesgos derivados del cambio climático, por lo que también son esenciales la preparación ante emergencias y la adaptación de las actividades económicas y sociales.

También se señala la persistencia de lagunas en los datos hídricos, si bien el informe pone en valor que herramientas como el sistema de monitorización por satélites Copernicus y las herramientas de digitalización ofrecen información clave para mejorar la anticipación y la resiliencia frente a riesgos climáticos y de origen humano.

La contaminación del agua

El informe de AEMA aborda también la temática del agua desde el punto de vista de la contaminación, en un capítulo dedicado a la relación entre el medio ambiente y la salud humana

En este caso, la agencia señala que la contaminación difusa es uno de los grandes retos a abordar. Determinadas sustancias deterioran el estado de las aguas superficiales y subterráneas. Por ejemplo, los fertilizantes y los pesticidas usados en agricultura acaban acumulándose en las masas de agua y generan impactos en la calidad de los recursos hídricos, lo que provoca repercusiones sobre el ser humano y los ecosistemas.

Como caso de éxito, AEMA señala que los controles sobre las bacterias en las aguas de baño han tenido éxito y la situación ha mejorado.

La hoja de ruta de la UE para el agua

El informe destaca el papel creciente de nuevas herramientas analíticas, como la teledetección, la inteligencia artificial y la modelización avanzada, para mejorar la monitorización del consumo de agua, la detección de contaminantes y el análisis de cambios en los sistemas hídricos.

No obstante, las desigualdades en el acceso a tecnología y financiación limitan su aplicación generalizada.

08/02/2026