10 pioneras en la investigación del océano

Exploradoras, biólogas, inventoras, activistas, estas 10 mujeres fueron pioneras en los estudios oceanográficos. Descubre a estas 10 increíbles mujeres.

Estas diez mujeres son iconos de la investigación oceánica, desde oceanógrafas a biólogas marinas. Pero por desgracia la mujer sigue están muy relegada en este y otros campos de la ciencia.

Jeanne Baret (1740-1807)

Fue una botánica francesa y está considerada como la primera mujer en dar la vuelta al mundo a través de sus océanos.

Jeanne Villepreux (1794-1871)

Apasionada de la vida marina, tanto de la fauna como de la flora, tras años de estudios y de observación, inventó el acuario.

Maude Jane Delap (1866-1953)

Bióloga marina completamente autodidacta, y siguió estudiando el ciclo biológico de varias especies de medusas, convirtiéndose en la primera persona en criarlas en cautividad.

Jimena Quirós (1899-1983)

Quirós está considerada como la primera oceanógrafa española, además de desarrollar una actividad política por la igualdad de los derechos de las mujeres.

Anita Conti (1899-1997)

Desde pequeña desarrolla dos pasiones, los libros y el mar, y se convierte en una autodidacta basada en su experiencia en barcos pesqueros que la llevará a luchar contra el impacto de la pesca industrial.

Mary Sears (1905-1997)

Comandante que se convirtió en directora de la primera unidad de oceanografía de Estados Unidos.

Ángeles Alvariño (1916-2005)

Oceanógrafa gallega experta en zooplancton que descubrió 22 nuevas especies para la ciencia de gran prestigio internacional.

Marie Tharp (1920-2006)

Junto a Bruce Heezen realizó los primeros mapas de los fondos oceánicos.

Eugenie Clark (1922-2015)

Conocida como “la dama de los tiburones”, dedicó su vida al estudio de los tiburones, buceando cerca de ellos.

Sylvia Earle (1935)

Como explorada oceánica fue la primera persona que caminó por el fondo marítimo a una profundidad de casi 400 metros.

Mujeres en la ciencia

En los últimos años se han hecho numerosos estudios para profundizar en los motivos que han hecho que haya muchas mujeres estudiando determinadas ramas de la ciencia y muy pocas en puestos de relevancia. 

Tal y como se afirma en el “Libro blanco: Situación de las Mujeres en la Ciencia Española”, editado por la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Economía y Competitividad: 

“A pesar de que hoy en día las mujeres son mayoría entre el alumnado universitario y terminan sus estudios con expedientes académicos mejores en promedio que los de sus compañeros, ciertas ramas del saber se resisten aún a la participación femenina. Es el caso de las ingenierías y algunas ciencias experimentales donde la presencia de mujeres es inferior al 30% […] Hay muy pocas mujeres en los puestos más altos de la ciencia, incluso en los campos en que las mujeres son mayoría entre los titulados desde hace tiempo, como la medicina.

Datos sobre las mujeres científicas en el mundo

Aun así, las mujeres tienen más complicado acceder a puestos de investigación. En su web ‘Mujeres en ciencia’, la UNESCO ofrece una herramienta esencial y rigurosa para conocer la situación a nivel mundial,. Se divide por zonas, países y materias, de las mujeres investigadoras en diferentes ámbitos STEM. Así, el promedio por zonas sería el siguiente: América del Norte y Europa Occidental (32%), Europa Central y Oriental (40%), Estados Árabes (39%), Asia Oriental y el Pacífico (23%), África Subsahariana (31%), Asia Meridional y Occidental (19%), Asia Central (52%), América Latina y Caribe (45%).

Concretando más, solo uno de cada cinco países ha alcanzado la paridad de género. Entre el 45% y el 55% de los investigadores son mujeres. Las causas, en general, son las mismas: hay cierta igualdad de género a nivel mundial en cuanto a las licenciaturas y las mujeres son igual de propensas a conseguir las maestrías, pero a partir de ahí la brecha se abre. Más hombres que mujeres logran doctorarse y pocas logran alcanzar puestos de investigadoras.

En cuanto al entorno laboral científico, las mujeres investigadoras tienden a trabajar en los sectores académico y gubernamental. Los hombres dominan el sector privado, que en términos generales ofrece mejores salarios y oportunidades de progreso. Situación que se produce incluso en aquellos países que presentan una proporción de mujeres investigadoras.