Tus cartas

Alberto Pocasangre

Cada mes, por dos años, recibí tus cartas: contabas del cielo azul de tu ciudad y de niños que correteaban por las calles persiguiendo balones. Nunca usaste correo electrónico ni otro medio porque las cartas, decías, incluían la emoción de la espera.
Entonces cayeron las bombas. Ocho meses estuve solo, escondido de la radiación. Al atreverme a salir supe que no quedaba nadie. Nadie. Pero en mi buzón había ocho cartas.
Y desde hace tres años, no sé cómo, recibo una carta mensual sin remitente…
Hablan de un cielo azul y de niños que corretean por las calles persiguiendo balones.

Pólvora

José Manuel Sánchez Sánchez

Habían inventado la pólvora: 1+1 podían ser 3. Adán y Eva, creo que se llamaban.

La etérea compañía

Lina María Urbina Sánchez

Florencia aparecía cada vez que el viento la llamaba, y como si fuera flor, sentía sus cabellos ligeros como pétalos, y en las noches tristes, escuchaba susurros que le decían que no estaba sola, pues el aire para ella siempre estaría, y cuando le faltara iba a ser por alegrías y nunca por melancolía, aunque ella no sabía que había una ocasión en la que el aire le faltaría de manera definitiva, y vivió ignorando ese dato toda su vida, sin saber que algún día, por la falta de ese amigo de toda la vida, caería sobre su lecho y moriría.

Una noche estrellada

Pilar Cristina Barrera Silva

En mi ordenador aparece por casualidad la obra de Van Gogh la noche estrellada. Trepé por uno de los cipreses y me lancé en movimiento parabólico hacia uno de los remolinos del cielo. Al descender rápidamente por éste tenía sensación de cero rozamiento, observé en otro remolino paralelo a mis padres muy envejecidos, al notar el siguiente me vi a mi misma, también mayor de lo que soy en este momento, realizando actividades de investigación en un observatorio. Aprendí con esta experiencia que en los agujeros negros se presenta un eterno presente y nuestras vidas se desarrollan en universos paralelos.

Memoria

MARIA SUSANA LOPEZ

No te veo, ¿estás ahí?.
Mis sentidos alertas,
Toco, huelo, saboreo, siento,
Experimento, aprendo.
Soy lábil, vulnerable.
No te veo, ¿ estás ahí?.
Sufro los cambios,
Me acostumbro.
Me consolido,
quedo guardada.
No te veo, ¿estás ahí?.
Necesito evocar,
mis sentidos alertas,
sensaciones guardadas.
Vuelvo a construir,
recuerdos maleables.
Fina línea distorsionada.
¿Realidad o ficción?
¿Vivido o soñado?
No te veo, ¿estás ahí?
Sueño profundo,
sensaciones almacenadas,
conocimientos aprendidos,
experiencias vividas.
Re consolido estructuras.
No te veo, ¿estás ahí?.
Sí,
Conservando el pasado.
Organizando el presente.
Dando sentido a mi vida.

194

Omar Martínez González (Jhusun)

Todos escuchaban el informe del primer viaje de inspección realizado al planeta descubierto. Se envió una pareja a cada uno de los países que lo conformaban.

“…de las ciento noventa y cuatro duplas investigativas solo regresaron treinta y dos. Los motivos de las pérdidas quedaron muy claros para el grupo: incomprensión, accidentes, desastres naturales y conflictos bélicos de dimensiones diferentes, pero guerras al fin…”

El expositor continuaba con los datos obtenidos. Pero el encargado del estudio, ya orientaba alejarse de ese conflictivo planeta. Quedaba bien clara la imposibilidad de efectuar un contacto con esos inteligentes seres que se autodestruían.

Eternidad

María Paula Torres

Vivir para siempre era una idea fascinantemente aterradora, la primera vez que escuchó de la viabilidad de tal posibilidad su piel se erizó. La transferencia de conciencia se convirtió en una realidad y en el transcurso de milenios su vida en muchas otras vidas. Entre ella y el recuerdo parecía haber tan solo un parpadeo de distancia, pero esa piel hace mucho había desaparecido, junto con los músculos que recubria y los huesos que los sostenían. Ahora, lo único que quedaba por vivir era la muerte, la fascinación se había ido y el terror había llenado el espacio vacío.

La luz perpetua

Nancy Paola Moreno D.

¿La especie humana vencía la oscuridad? Aquella noche se anunció el primer gran resplandor de bombillas. Una luz perpetua se fijó en miles de miradas que se aglomeraban para el majestuoso espectáculo. Era 1893, la exposición universal de Chicago. No sorprendió el desagrado de Thomas Edison al constatar que no fue suficiente el martirio de Topsy y William Kemmler. En la habitación 3327 del New Yorker Hotel, Nikolas Tesla sobrevivía a la guerra de la electricidad, imaginaba y creaba. -¿La energía futura?- Le preguntó su gran amigo Mark Twain.

El científico lo logró

Juliana Aguirre De La Cuesta

Primero robó los tejidos de un ejemplar de hace 100 años, conservados en etanol en el Museo Victoria de Melborune, después extrajo su ADN y, finalmente, tras largas investigaciones, consiguió fertilizar el útero de una loba. Lo había hecho él solo, en la clandestinidad, al margen de consideraciones éticas o jurídicas. Después de casi 30 años de extinción, había visto “renacer” al primer ejemplar de Tigre de Tasmania. Lo había criado con mayor esmero por mucho tiempo más que a su propio hijo. Por eso, cuando la asociación de cazadores le concedió el primer premio, no pudo contener la emoción.

Energía potencial ¡Lista para la acción!

Ana María Latorre Orduz

– Papá, ¿cómo puedo alcanzar mis sueños?
– Si halas la cuerda, el arco se dobla; ahora el arco tiene energía potencial. Entre más hales, más energía se acumulará! Tenzas, tenzas, tenzas y Almacenas, Almacenas, Almacenas, tanto como alto y lejos quieras llegar. La energía potencial está lista para la acción!!!
– Y ¿dónde está ese arco?
– En tu decisión y en la templanza de tu corazón

Pérdida

Katia Veronica Bereca Silva

Era la primera vez que veía su obra terminada.
Hola Arturo, pronunció.
No sabes cuánto he ansiado que llegara este día, respondió él.
¿Cuál es tu orden?, prosiguió.
Déjame acariciar tu fría piel de metal y soñar que eres ella.

Contradicción

Katia Veronica Bereca Silva

Horas y horas en mí laboratorio, tratando de descubrir la cura, más sin embargo la mentira me inunda, pues aunque el estudio tenga buena intención, mi objetivo es la humillación, quitarle a mi hermano el título al mejor investigador, es mi pasión. Por fin me encuentro cerca, la emoción me abruma, pero, ¿Qué desastre?, el vaso de agua se derramó y cayó sobre el sulfato ferroso, que curioso a Charles le gusta ese color.

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