La fotosíntesis de las plantas es uno de los procesos fundamentales que mantiene el equilibrio de los ecosistemas y la vida en la Tierra. ¿Sabes cuál es la importancia de la fotosíntesis? ¿Sabes por qué es importante el dióxido de carbono en la fotosíntesis? Te lo contamos todo a continuación:
La fotosíntesis es uno de los mecanismos bioquímicos más importantes del planeta, ya que implica la fabricación de nutrientes orgánicos que almacenan la energía lumínica del Sol en distintas moléculas útiles (carbohidratos). Por este motivo, su nombre proviene de las voces griegas foto, “luz”, y synthesis, “composición”.
Después, las moléculas orgánicas sintetizadas se pueden emplear como fuente de energía química para sostener procesos vitales, como la respiración celular y el metabolismo.
Para que se produzca la fotosíntesis de las plantas, es necesaria la presencia de clorofila, un pigmento sensible a la luz solar y que es aquel que les confiere a las plantas su característico color verde. Este pigmento se encuentra en los cloroplastos, estructuras celulares de diverso tamaño propias de las células vegetales.
Las plantas acuáticas y terrestres pueden realizar la fotosíntesis, pero también otras especies como los helechos, las algas y algunas bacterias. Para ello, tienen dos formas:
El intercambio de gases que se produce durante la fotosíntesis es fundamental para los ecosistemas y para la vida. Esto se debe a que permite la creación y circulación de la materia orgánica y la fijación de materia inorgánica.
La fotosíntesis es un proceso decisivo para la vida en la tierra. Gracias a la luz, las plantas capturan dióxido de carbono (CO2) y expulsan oxígeno durante el día. Por las noches sucede lo contrario, capturan oxígeno y liberan dióxido de carbono. Este proceso facilita la vida en la Tierra, ya que nos proporciona el oxígeno que necesitamos para respirar.
Todos sabemos que la fotosíntesis es un proceso asociado a las plantas que les diferencia de los animales. Sin embargo, existen animales capaces de llevar a cabo este proceso.
Un ejemplo de esto es la Elysia chlorotica, comúnmente conocida como babosa esmeralda. Es uno de los animales más extraños que existen en el mundo y habita en el litoral Atlántico de Norteamérica. La babosa esmeralda tiene forma de hoja y un intenso color verdoso que contrasta con sus manchas en tonos blancos o rojos. Su gran parecido con las hojas de cualquier planta hace que el camuflaje sea su mejor arma siendo prácticamente imperceptible para los ojos de sus depredadores.
Pero lo característico de este animal es su capacidad de fotosintetizar. La babosa esmeralda se alimenta de un alga verde marina de la que extrae sus cloroplastos, incorporándolos en sus células digestivas. Esto le permite alimentarse de la luz solar como si de una planta se tratase.
Otra de las especies animales vinculadas a la fotosíntesis son los corales. Lo hacen gracias a las algas que se alojan dentro de los pólipos coralinos. Mientras los corales protegen a las algas, éstas les ofrecen alimento al realizar la fotosíntesis.
La fotosíntesis es un mecanismo natural que mantiene el equilibrio de nuestro planeta y la biodiversidad. Para poder asegurar el futuro de la Tierra es necesario proteger sus pulmones.
Mantener la vegetación en buen estado supone contribuir al desarrollo de la vida. La flora mantiene l equilibrio de los gases atmosféricos y es la base de alimentación de toda la pirámide de la vida. El ciclo de vida comienza en las plantas y todo lo que comemos, ya sea animal o vegetal, tiene cierta vinculación con estos seres vivos.
Las plantas llevan millones de años realizando este proceso que ha permitido que nuestra atmósfera se cargara de tales niveles de oxígeno que dieron lugar a la capa de ozono. Sin ella, la radiación del Sol no permitiría la existencia de vida en nuestro planeta tal y como la conocemos.
Además, las plantas protegen la calidad de nuestro suelo. Por ello, la deforestación es un impacto más que amenaza la prosperidad. Si no somos capaces de revertir esta problemática situación, el cambio climático acabará alterando la vida de nuestros ecosistemas hasta el punto de convertir nuestro planeta en un lugar inhabitable.