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Residuos electrónicos: qué son y qué hacer con ellos

Sólo en España, anualmente las familias producen más de un millón de toneladas de basura electrónica, de las que 750.000 podrían ser recicladas.

Según el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en el mundo se generan 40 millones de toneladas de basura electrónica al año y se calcula que el volumen de la chatarra electrónica está creciendo entre un 16% y un 28% cada cinco años, el triple que la basura domiciliaria.

Sólo en España, anualmente las familias producen más de un millón de toneladas de basura electrónica, de las que 750.000 podrían ser recicladas. Actualmente, dos tercios de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), es decir, de todos aquellos aparatos en desuso que requieren baterías o precisan de corriente eléctrica para funcionar, escapan del control y adecuado reciclado con el consiguiente daño al medio ambiente, al ámbito económico y contraviniendo la legalidad vigente.

El problema de estos aparatos eléctricos y electrónicos es que, una vez se convierten en residuos, son altamente contaminantes ya que la inmensa mayoría contiene sustancias como fósforo, mercurio, cadmio o bromo que, sin una adecuada gestión, provocan daños muy graves no sólo a la salud de las personas, sino al medio ambiente.

Un frigorífico mal reciclado emite a la atmósfera gases de efecto invernadero equivalente a las emisiones de un coche en 15.000 kilómetros o que el fósforo que hay dentro de un televisor es capaz de contaminar hasta 80.000 litros de agua.

Descripción: Los residuos electrónicos, como este viejo teléfono móvil, pueden reciclarse en cualquier punto limpio / CC0 Public Domain

Los metales constituyen el núcleo principal de los residuos eléctricos y electrónicos. Reutilizarlos permite ahorrar dinero y recursos en su proceso de extracción, una de las fases más agresivas con el medio ambiente. Para recuperarlos se requiere menos energía (10% menos, por ejemplo, en el caso del cobre) y se generan menos desechos (potencialmente, un 98% menos) que extrayéndolos directamente de la Naturaleza; sin olvidar que muchos de los materiales utilizados en electrónica (cobre, oro, plata o aluminio) son valiosos por sí mismos.

Curiosamente, el proceso de reciclaje de los dispositivos electrónicos es relativamente sencillo en comparación con el que requieren los procedentes de otras industrias. La mayor parte de los componentes pueden separarse por medios mecánicos y se calcula que el 70% de cada dispositivo puede transformarse en materias primas aprovechables.

Los ciudadanos deben saber que pueden colaborar activamente depositando sus aparatos viejos o estropeados en el punto limpio más cercano a sus domicilios y conocer que cuando compran un
electrodoméstico nuevo, la tienda debe hacerse cargo del antiguo, gratuitamente.

La Fundación Ecolec es una entidad sin ánimo de lucro creada por las asociaciones empresariales que representan al sector de fabricantes e importadores de grandes y pequeños electrodomésticos. Nació a raíz de la promulgación del Real Decreto 2008/2005, sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de sus residuos, y su misión es gestionarlos desde un punto de vista medioambiental, económico y social, cumpliendo al pie de la letra la normativa legal.

Su objetivo es contribuir al mantenimiento y mejora de los recursos naturales y energéticos a través de la recogida, tratamiento,valorización y eliminación de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), pilas y acumuladores; participar activamente en la labor de concienciación medioambiental de los ciudadanos y promover la cultura del Desarrollo Sostenible.

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