El riego, los cultivos y la escasez de agua

El regadío consiste en suministrar grandes cantidades de agua a los cultivos mediante diversos métodos.

Los diferentes métodos de riego son, por arroyamiento o surcos, por inundación o sumersión, esta es la técnica más usada (95% de los casos). La técnica más tradicional es por aspersión. Es decir, rociando el agua en gotas por la superficie de la tierra, por infiltración o canales, por goteo o riego localizado y por drenaje. El objetivo es aplicar el agua a los cultivos de la forma más uniforme posible, para que cada planta tenga la cantidad de agua que necesita, ni demasiada ni muy poca. 

Breve historia del riego

La investigación arqueológica ha encontrado evidencia de irrigación en áreas que carecen de suficiente lluvia natural para sustentar los cultivos para la agricultura de secano. El primer uso conocido de la tecnología data del sexto milenio a. C. en Juzistán, en el suroeste del actual Irán. El riego se utilizó como medio de manipulación del agua en las llanuras aluviales de la civilización del valle del Indo, se estima que su aplicación comenzó alrededor del 4500 aC y aumentó drásticamente el tamaño y la prosperidad de sus asentamientos agrícolas.

La civilización del valle del Indo desarrolló sofisticados sistemas de irrigación y almacenamiento de agua, incluidos reservorios artificiales en Girnar que datan del 3000 a. C., y un sistema de irrigación de canales temprano de c. 2600 a. C. Se practicaba la agricultura a gran escala, con una extensa red de canales utilizados con fines de riego. Los agricultores de la llanura mesopotámica utilizaron la irrigación desde al menos el tercer milenio antes de nuestra era.

Desarrollaron el riego perenne, regando regularmente los cultivos durante la temporada de crecimiento al atraer agua a través de una matriz de pequeños canales formados en el campo. Los antiguos egipcios practicaban el riego por cuencas utilizando la inundación del Nilo para inundar parcelas de tierra que habían estado rodeadas por diques. El agua de la inundación permaneció hasta que el sedimento fértil se hubo asentado antes de que los ingenieros devolvieran el excedente al curso de agua. 

Eficiencia del riego moderno

Los métodos de riego modernos son lo suficientemente eficientes como para suministrar agua a todo el campo de manera uniforme, de modo que cada planta tenga la cantidad de agua que necesita, ni demasiada ni muy poca. La eficiencia del uso del agua en el campo se puede determinar de la siguiente manera:

Eficiencia del agua en el campo (%) = (Agua transpirada por el cultivo ÷ Agua aplicada al campo) x 100

Hasta la década de 1960, el agua no se reconocía como un recurso escaso. En ese momento, había menos de la mitad del número actual de personas en el planeta. Las personas no eran tan ricas como hoy, consumían menos calorías y comían menos carne, por lo que se necesitaba menos agua para producir sus alimentos. Requerían un tercio del volumen de agua que actualmente tomamos de los ríos. Hoy, la competencia por los recursos hídricos es mucho más intensa. Esto se debe a que ahora hay más de siete mil millones de personas en el planeta, su consumo de carne y verduras sedientas de agua está aumentando y existe una competencia cada vez mayor por el agua de la industria, la urbanización y los cultivos de biocombustibles.

Escasez de agua

El riego en exceso desperdicia el recurso, causa el deterioro y reduce la productividad de los cultivos. La optimización del uso del agua, por tanto, debe ser la preocupación principal de todo sistema de riego. El riego por aspersión y el de goteo suponen una mejora importante en la eficiencia del uso del agua, por el contrario el riego por inundación es el que más agua derrocha.

Para evitar una crisis mundial del agua, los agricultores deberán esforzarse por aumentar la productividad para satisfacer la creciente demanda de alimentos, mientras que la industria y las ciudades encuentran formas de utilizar el agua de manera más eficiente. El éxito de la agricultura depende de que los agricultores tengan suficiente acceso al agua. Sin embargo, la escasez de agua ya es una limitación crítica para la agricultura en muchas partes del mundo. Con respecto a la agricultura, el Banco Mundial apunta a la producción de alimentos y la gestión del agua como un tema cada vez más global. Un tema que está fomentando un debate creciente.

En un futuro, se espera que en los países en desarrollo la agricultura bajo riego necesitará un 14 por ciento más de agua. Esto requerirá una capacidad de embalse adicional. Será necesario almacenar más agua en los acuíferos, pero para ello se necesitan urgentemente nuevas técnicas y mecanismos institucionales.