Reducir el desperdicio de comida; nuevo reto Aquae

En este segundo reto Aquae te hablamos sobre la comida que tiramos, cómo afecta al medio ambiente y a millones de personas, y qué puedes hacer para formar parte de la solución.

Reducir el desperdicio de comida podría traer enormes beneficios para el planeta, la economía y millones de personas. Y es que los 1.300 millones de toneladas que se tiran cada año darían para acabar con el hambre en el mundo.

Desperdicio de comida

El desperdicio o la pérdida de alimentos son alimentos que no se comen. Las causas del desperdicio o pérdida de alimentos son numerosas. Ocurren en todo el sistema alimentario, durante la producción, el procesamiento, la distribución, la venta al por menor y el consumo. La pérdida y el desperdicio mundial de alimentos representan entre un tercio y la mitad de todos los alimentos producidos. En los países de bajos ingresos, la mayor parte de las pérdidas se producen durante la producción. Mientras tanto, en los países desarrollados se desperdician muchos alimentos en la etapa de consumo, alrededor de 100 kilogramos por persona por año.

El desperdicio de alimentos es una parte importante del impacto de la agricultura en el cambio climático y otras cuestiones ambientales. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación estimó en 2014 que el desperdicio de alimentos causa un costo económico, ambiental y social global de $ 2.6 billones al año y es responsable del 8 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. No solo eso, todo ese desperdicio aumenta la brecha entre pobres y ricos manteniendo el hambre en el mundo.

Un problema global

Los desechos de alimentos que no se manipulan o recuperan adecuadamente, es decir, mediante el compostaje, pueden tener muchas consecuencias ambientales negativas. Por ejemplo, el gas de vertedero de la digestión anaeróbica de materia orgánica es una fuente importante de metano, un gas de efecto invernadero. El fósforo no recuperado en los desechos de alimentos conduce a una mayor extracción de fosfato.

Además, reducir el desperdicio de alimentos en todas las partes del sistema alimentario es una parte importante de la reducción del impacto ambiental de la agricultura. Lo es porque reduce la cantidad total de agua, tierra y otros recursos necesarios para alimentar a la comunidad mundial. La comunidad internacional ha identificado la reducción del desperdicio de alimentos como una parte importante del desarrollo de una economía sostenible con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 que busca “Reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita”. Además, las estrategias de mitigación del cambio climático destacan de manera destacada la reducción del desperdicio de alimentos; por ejemplo, el Proyecto Drawdown. Este proyecto describe la reducción del desperdicio de alimentos como una de las formas más efectivas de reducir la intensidad de carbono del sistema alimentario.

Cómo reducir el desperdicio de comida

La respuesta al problema del desperdicio de alimentos en todos los niveles sociales ha variado enormemente, incluyendo campañas de grupos asesores y ambientalistas, y la atención de los medios concentrada en el tema. Una forma de lidiar con el desperdicio de alimentos es reducir su creación. Los consumidores pueden reducir el deterioro de varias formas; planificando la compra de alimentos, evitando las compras espontáneas potencialmente inútiles y almacenando los alimentos correctamente. También pueden hacerlo evitando una acumulación demasiado grande de existencias perecederas.

Se ha demostrado que las campañas educativas generalizadas son una forma eficaz de reducir el desperdicio de comida. Una campaña británica denominada “Ama la comida, odia el desperdicio” ha creado conciencia sobre las medidas preventivas para abordar el desperdicio de alimentos para los consumidores. El Reino Unido observó una disminución del 21% en el desperdicio de alimentos doméstico evitable en el transcurso de 5 años. Lo ha hecho mediante anuncios, información sobre el almacenamiento y la preparación de alimentos y la educación en las tiendas. Otra posible solución son los “envases inteligentes”. Estos envases indican cuándo los alimentos se echan a perder con mayor precisión que las fechas de vencimiento actuales. Por ejemplo, con tinta sensible a la temperatura, plástico que cambia de color cuando se expone al oxígeno, o geles que cambia de color con el tiempo.

Iniciativas

Una iniciativa en Curitiba, Brasil, denominada Cambio Verde, permite a los agricultores proporcionar excedentes de producción. Esto son productos que de otro modo desecharían debido a precios demasiado bajos. Ellos se lo proporcionan a las personas que llevan vidrio y metal a las instalaciones de reciclaje (para fomentar una mayor reducción de desechos). En Europa, Food Surplus Entrepreneurs Network (FSE Network), coordina una red de empresas sociales e iniciativas sin fines de lucro con el objetivo de difundir las mejores prácticas para aumentar el uso de excedentes de alimentos y conseguir reducir hambre en el mundo.

Y tú, ¿qué puedes hacer al respecto? Te lo contamos en este segundo reto Aquae.