El algarrobo, nuevo aliado contra la crisis climática

Muchas especies vegetales pueden ser muy beneficiosas para ayudar en la lucha contra el cambio climático, sobre todo, por su capacidad para absorber CO2. Entre ellas, se ha confirmado recientemente la relevancia del algarrobo europeo, presente ante todo en el Levante Mediterráneo.

El algarrobo europeo (Ceratonia siliqua) es un árbol de origen en el Asia sudoccidental. Es un frutal que pertenece a la familia de las leguminosas. Tiene hoja perenne, con un tronco más bien corto y muy robusto a partir del cual se desarrolla una gran copa redondeada, densa y oscura. Este árbol puede alcanzar hasta los 10 metros de altura en condiciones favorables. Sus hojas semicoráceas son de color verde oscuro con haz brillante y envés mate. Son de forma ovalada, son compuestas y paripinnadas con 6 a 10 folíolos. Sus pequeñas flores son unisexuales y están dispuestas en racimos. Estas aparecen desde principios de primavera hasta mediados de otoño sobre sus viejas amas.

El algarrobo, sumidero de CO2

Se ha demostrado que el algarrobo europeo tiene una capacidad natural de actuar como sumidero de CO2, característica por la que se convierte en un perfecto aliado del medioambiente para minimizar los efectos del cambio climático. Pero también se ha constatado que presenta una gran facilidad de adaptación a climas secos, favoreciendo, a su vez, la restauración de suelos. Más aún, también ayudan a la prevención de la desertización, las inundaciones y los incendios forestales.

La rusticidad del algarrobo, su adaptación a una agricultura en expansión, el incremento de la rentabilidad en las nuevas plantaciones y las perspectivas comerciales de este fruto desecado, hacen de este árbol una alternativa de cultivo para zonas en secano y con recursos hídricos. Por otro lado, es también indicar climático en cuanto que en las zonas en las que crecen, las heladas, no suelen ser habituales, algo que puede orientar hacia la plantación de naranjos, lo cual conlleva una obtención de rendimiento económico.

A su vez, puede poseer un papel decisivo para una economía más sostenible, ya que, como especie adaptable y compatible con la agricultura, puede tener una elevada productividad, algo que conduciría una mayor rentabilidad de las explotaciones agrarias.

Fundación Aquae y la plantación de algarrobo

Fundación Aquae, en el marco de su proyecto “Sembrando O2”, ha plantado algarrobos en diferentes zonas de la península ibérica, como Orihuela, Zamora o Granada, dentro del compromiso de Fundación Aquae con el cuidado al agua, el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Una iniciativa dentro de la lucha contra el cambio climático y que obedece a una emisión moderada de CO2 y la reforestación.

Más sobre “Sembrando O2”

Los árboles cumplen una doble función esencial para la vida: absorben CO2 y generan oxígeno. Sembrar árboles es sembrar oxígeno, algo de vital importancia. Y es  que se necesitan 22 árboles para suplir la demanda de oxígeno de una persona al día. Pero, además, restaurar zonas forestales incendiadas, es ganarle la lucha a la desertización y al cambio climático.

Por eso, en Aquae luchamos contra el cambio climático, sembrando O2 (oxígeno) al reforestar zonas calcinadas, como el algarrobo. El proyecto Sembrando Oxigeno, nació en 2015, tras un terrible incendio que devoró más de 1.700 hectáreas en Pego, el peor incendio forestal en veinte años en la provincia de Alicante. Desde entonces hasta hoy, hemos plantado más de 10.000 árboles a lo largo y ancho de la geografía española: Alicante, Asturias, Castilla-Leon, Murcia, Andalucía…

Pero en Aquae siempre procuramos dar un paso más allá, y también en 2015 nos propusimos reducir nuestra huella de carbono(*). Dicho y hecho, año tras año hemos ido calculando, reduciendo y compensando nuestro CO2. Y lo hemos hecho bien, hasta el punto de que nos hemos convertido en la primera fundación española a la que el Ministerio para la Transición Ecológica ha otorgado el sello oficial que así lo acredita.

Por eso, la sostenibilidad económica, social y medioambiental se ha convertido en el triángulo imprescindible para dar respuesta a los grandes retos a los que nos enfrentamos.