Historias del cambio
Anny Cazenave, la científica que midió el ascenso de los océanos desde el espacio
Pionera de la geodesia espacial, Anny Cazenave ha dedicado su carrera a observar la Tierra desde los satélites y a comprender uno de los efectos más visibles del cambio climático: el aumento del nivel del mar
El nivel del mar está aumentando como consecuencia del cambio climático. Aunque se trata de variaciones de apenas unos milímetros al año, su acumulación durante décadas constituye uno de los cambios más importantes que está experimentando el planeta, con consecuencias directas para las costas y millones de personas que viven cerca de ellas.
Desde comienzos de la década de 1990, los satélites permiten medir la altura de la superficie del mar a escala global y seguir su evolución prácticamente de forma continua. Esta nueva mirada desde el espacio ha transformado nuestra capacidad para estudiar los océanos y entender su relación con el calentamiento global.
Una de las científicas que más ha contribuido a esta revolución es Anny Cazenave, geofísica francesa y pionera de la geodesia espacial. Sus investigaciones han sido fundamentales no solo para medir el aumento del nivel del mar, sino también para comprender los procesos que lo provocan.

Biografía de Anny Cazenave
Nacida en Draveil (Francia) en 1944, durante su infancia Cazenave nunca imaginó que acabaría dedicando su vida a la ciencia. Ella misma ha contado que no mostraba un especial interés por esas disciplinas, pero todo cambió gracias a un profesor de matemáticas en su último curso de Secundaria, que consiguió transmitirle su entusiasmo por la ciencia y le hizo descubrir que tenía aptitudes para ella. Aquel encuentro fue determinante para orientar su futuro hacia las matemáticas y la física.
Cazenave se formó en matemáticas, astronomía y geofísica y obtuvo su doctorado en Geofísica por la Universidad de Toulouse en 1975.
Durante sus estudios universitarios, su intención era estudiar el universo y mirar hacia las estrellas, pero terminó enfocándose en dirección contraria: hacia nuestro propio planeta. Y es que su trayectoria profesional quedó pronto ligada al Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES), donde comenzó a trabajar en la observación de la Tierra mediante satélites, en una época en la que esta disciplina estaba dando sus primeros grandes pasos.
Su especialidad inicial fue la geodesia espacial, que utiliza, entre otras herramientas, los satélites para estudiar la forma de la Tierra, su campo gravitatorio y sus movimientos. A partir de estas investigaciones abordó fenómenos tan diversos como la rotación terrestre, las deformaciones de la corteza o las irregularidades del campo gravitatorio.
Medir los océanos desde el espacio
Un gran cambio en su carrera llegó a comienzos de la década de 1990. El lanzamiento de TOPEX/Poseidon, una misión desarrollada conjuntamente por la NASA y el CNES, inauguró una nueva etapa en la observación de los océanos. Gracias a la altimetría espacial era posible medir con enorme precisión la altura de la superficie marina y seguir su evolución a escala planetaria.
Cazenave decidió entonces orientar sus investigaciones hacia la oceanografía espacial. Participó como una de las científicas destacadas de TOPEX/Poseidon y posteriormente de las misiones Jason, contribuyendo a construir una larga serie de observaciones que ha permitido conocer con una precisión sin precedentes cómo está cambiando el nivel del mar.
Sus investigaciones no se limitaron a constatar que los océanos están subiendo. También contribuyeron a explicar por qué. El calentamiento global eleva el nivel del mar principalmente mediante dos grandes procesos. Por una parte, el agua de los océanos se expande a medida que aumenta su temperatura. Por otra, el deshielo de glaciares y grandes masas de hielo continentales incorpora más agua al océano. El trabajo de Cazenave ha sido fundamental para medir y comprender las diferentes contribuciones a este proceso.
De esta manera, los satélites se han convertido en una especie de lupa global del planeta, capaces de detectar desde cientos de kilómetros de altura variaciones de apenas unos milímetros al año que, acumuladas durante décadas, pueden tener enormes consecuencias para las costas y las poblaciones que viven junto al mar.
La relevancia de sus investigaciones llevó a Cazenave a participar en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), donde fue autora principal de los capítulos dedicados al nivel del mar en su cuarto y quinto informes de evaluación.
A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos reconocimientos. Es miembro de la Academia de Ciencias de Francia y fue elegida miembro extranjero de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y de la Royal Society británica. Ha recibido, entre otras distinciones, la William Bowie Medal de la American Geophysical Union, el Premio Vetlesen y el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático.
Ciencia, educación e igualdad
Un aspecto destacado de la carrera de Anny Cazenave es su compromiso con la educación científica y la incorporación de más mujeres a la ciencia. En distintas ocasiones ha expresado su opinión sobre las dificultades que encuentran las investigadoras, especialmente para acceder a los puestos de mayor responsabilidad.
Entre las medidas que considera necesarias para paliar esta situación se encuentran la mentoría de jóvenes científicas, facilitar su participación en congresos y redes internacionales, animarlas a liderar y solicitar proyectos de investigación y aumentar su presencia en comités científicos y entre las candidaturas a premios y reconocimientos.
Para Cazenave, una parte fundamental del cambio debe producirse mucho antes de llegar a la universidad. Defiende la necesidad de combatir desde la infancia los estereotipos que todavía presentan la ciencia como un territorio principalmente masculino y de acercar la experimentación científica a las escuelas.
También considera fundamental que las niñas puedan conocer directamente a mujeres que trabajan en ciencia y descubrir en ellas posibles referentes. Por eso, la propia Cazenave participa varias veces al año en encuentros con estudiantes de colegios e institutos, experiencias que ha descrito como especialmente gratificantes.





