El álamo, un árbol de madera majestuosa

Sobre el tronco de un álamo pinto Leonardo Da Vinci su famosa obra ‘La Gioconda’. Y es que la robustez de su madera es una de las características más importantes de esta especie arbórea. Desde Fundación Aquae te acercamos a este popular árbol muy presente en la Península Ibérica.

El álamo recibe el nombre científico ‘Populus alba’. Este procede del latín y su significado hace referencia al ‘árbol del pueblo’ ya que se trata de un árbol muy común y abundante. Pertenece a la familia Salicaceae que engloba un total de 40 especies diferentes de árboles. A pesar de tener su origen en Marruecos, con el paso del tiempo, esta especie se ha distribuido a través de la Península Ibérica por toda Europa y Asia Central.

Esta especie arbórea puede llegar a medir hasta 25 metros de altura. El álamo se alza sobre un tronco recto y cilíndrico recubierto por una una corteza blanquecina y agrietada. En aquellos ejemplares más viejos se pueden ver unas grietas con tonalidades oscuras.

Se trata de un árbol caducifolio, de hojas anchas y con largos pecíolos. De los laterales de sus hojas brotan sus flores colgantes y de colores blanquecinos y verdes. Cuando llega el otoño, se tiñe de amarillo perdiendo la totalidad de sus hojas que vuelven a renacer con la primavera.

El álamo es un árbol caducifolio que puede llegar a alcanzar los 25 metros de altura

El fruto del álamo son unas cápsulas de tipo bivalva con una forma ovoide. Estas capsulas se abren al madurar y liberan las semillas que se encuentran recubiertas de pelos suaves que favorece su desplazamiento con la acción del viento.

Propiedades y distribución del álamo 

El álamo es un árbol muy vinculado al agua. Y es que esta especie crece en lugares donde este recurso está presente como es el caso de fuentes naturales, sistemas fluviales o manantiales. Requiere de zonas de humedad para su crecimiento y desarrollo que suele ser considerablemente rápido.

Se trata de un árbol que habita en regiones húmedas, soporta bien el frío y tiene una gran capacidad de adaptación a diferentes tipos de suelos. Si se dan todas estas condiciones su crecimiento es rápido. Es un árbol resiliente al cambio climático y capaz de absorber 670 kilos de dióxido de carbono durante 30 años.

Por todas estas razones, el álamo es uno de los árboles que forman parte de algunas de las plantaciones que realizamos con nuestro proyecto ‘Sembrando Oxígeno’, una iniciativa con la que repoblamos superficie forestal y espacios verdes para contribuir al equilibrio medioambiental.

El álamo es un árbol caducifolio que puede llegar a alcanzar los 25 metros de altura

Precisamente, en 2016, en Valladolid plantamos junto a Aquona y el Ayuntamiento de la localidad más de un millar de árboles que han unido distintas áreas en la zona de las Arcas Reales.

Todos estos árboles son de 20 especies distintas citas en los textos de Miguel Delibes. El álamo forma parte de este arboretum que ha logrado crear un paseo sombreado y verde en torno a una de las obras de ingeniería hidráulica más importante de la ciudad. El objetivo más allá de recuperar y crear un paisaje más verde es el de divulgar divulgar la importancia del medio natural y su riqueza entre los habitantes de la zona.

Una de las principales características del álamo es la robustez y majestuosidad de su madera. Precisamente sobre ella, el artista florentino Leonardo Da Vinci pinto una de las obras más emblemáticas del Renacimiento: La Gioconda.

Además, la madera del álamo se utiliza para la obtención de papel, para el tallo de pequeños objetos y para la confección de cajas y embalaje, mientras que sus hojas se usan para dar de comer al ganador.