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La contaminación de los “polvos de plásticos”

Investigadores del Centro de Ciencias del Mar y del Medio Ambiente (MARE), han descubierto plástico incrustado en las rocas de la isla portuguesa de Madeira, un hallazgo que pone de relieve una nueva forma de contaminación ambiental.

La estimación es que existen más de 150 millones de toneladas de plástico en los océanos. La previsión para el año 2050 sitúa que esta cifra aumente hasta los 12.000 millones de toneladas si el ritmo actual de deshechos de plásticos continúa en los niveles actuales. Plásticos grandes o microplásticos llenan las aguas marinas y oceánicas afectando a todos sus ecosistemas, con la muerte de más de 100.000 animales cada año y alrededor de 700 especies amenazadas por su presencia en las aguas.

Ahora, un estudio de los Investigadores del Centro de Ciencias de Mar y del Medio Ambiente (MARE), han constatado una nueva forma de contaminación ambiental: el “polvo de plásticos” (Palsticursts), capas de plásticos incrustadas en las rocas.

Polvo de plásticos

En 2016, ecologistas marinos del MARE, encontraron en la isla portuguesa extrañas costras en las rocas de la costa. Eran partículas de color azul adheridas a la roca. En un primer momento, se tomaron muestras, pero pensaron que se trataba de una presencia puntual sin importancia, pero al año siguiente seguían ahí. A comienzos de este año, regresaron al lugar y encontraron más áreas cubiertas con plásticos incrustados, con diferentes colores. El equipo amplió la investigación para poder sacar conclusiones más definitivas.

El resultado fue que ese sedimento adherido era plástico y lo llamaron “polvo de plástico”, en una gran medida compuesto de polietileno, aunque su procedencia exacta está por definir.

La hipótesis principal es que estos “polvos de plásticos” provienen de los residuos de este material presentes en las aguas marinas y oceánicas: el oleaje ocasiona que lleguen hasta las rocas hasta terminar adherido a su superficie. Algunos factores particulares, como que las rocas de la isla de Madeira son muy oscuras y están muy calientes, facilitan que se peguen a la roca por la fuerza del mar.

Problemas para los moluscos

La presencia de plásticos en las aguas ocasiona problemas en la cadena trófica. Ignacio Gestoso, autor principal de la investigación, aclara que “es difícil valorar el impacto porque este fenómeno se está produciendo en un área concreta. Sin embargo, todavía no tenemos muestras de la fauna marina para saber cuál es el impacto en su salud y desarrollo, y también en la red trófica en general “.

Los investigadores no descartan que los moluscos que habitan en estas rocas hayan ingerido polietileno. Por tanto, aunque todavía queda mucho por averiguar, parece claro que estos “polvos de plásticos” tiene implicaciones en las estrategias de gestión ambiental. Y podrían considerarse una nueva categoría de basura marina.