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Parque Natural de Arribes del Duero: saltos de agua y biodiversidad

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Los grandes desniveles de su orografía y sus numerosos ríos lo convierten en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico del país, además de propiciar un microclima mediterráneo que contribuye a la biodiversidad.

Los grandes desniveles de su orografía y sus numerosos ríos lo convierten en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico del país, además de propiciar un microclima mediterráneo que contribuye a la biodiversidad.

El parque natural de Arribes del Duero es un espacio natural protegido en el noroeste de la provincia de Salamanca y el sudoeste de la provincia de Zamora, en la comunidad autónoma de Castilla y León, junto a la frontera portuguesa.

Arribes, arribas y arribanzos son los vocablos leoneses utilizados para denominar la geomorfología que presentan los ríos Águeda, Duero, Esla, Huebra, Tormes y Uces en este territorio. Ésta se caracteriza por una zona de depresión o de altitud más baja y otra de penillanura o de altitud más elevada, siendo los arribes las pendientes escarpadas que se sitúan a ambos lados de estos ríos.

Los grandes desniveles de su orografía, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan, convierten a esta zona en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de toda la península ibérica. Por ello, se fueron construyendo una red de presas y embalses conocida como Saltos del Duero.

Esta peculiaridad orográfica es además la razón de la existencia de un inusual microclima mediterráneo que contribuye a la diversidad vegetal y convierte al parque en un lugar idóneo para el refugio de la fauna salvaje, especialmente para las aves.

Descripción: Vista de los Arribes del Duero desde el municipio de Aldeadávila.
Autor: CGRM (Creative Commons)

La parte española del río Duero, declarada Parque Natural de Arribes del Duero, se extiende sobre una superficie de 106.105 hectáreas. La red hidrográfica de las arribes viene marcada de manera vertebral por la presencia del Duero y sus afluentes más importantes: Águeda, Esla, Huebra, Tormes y Uces. A su vez, existen numerosas riveras, arroyos y regatos estacionales que rinden sus aguas a los anteriores y sobre los que se asientan tradicionales puentes y molinos.

Sus máximas crecidas se producen entre los meses de enero y abril, especialmente en el de marzo, mes en el que se pueden observar en su máximo esplendor las numerosas cascadas, siendo la del Pozo de
los Humos, la más grande y famosa y sobre la Miguel de Unamuno escribió en un relato publicado en marzo de 1898.

El fuerte desnivel provocado por el Duero y sus afluentes, unido a otros factores como la impermeabilidad del terreno, la escasa población y la alta rentabilidad económica de la energía hidroeléctrica, han provocado una inusual concentración de presas y embalses en este territorio. Entre ellas las españolas de Aldeadávila, Almendra, Castro, Ricobayo, Saucelle, Villalcampo y las portuguesas de Bemposta, Miranda y Picote. A las españolas se las conoce como Saltos del Duero. La potencia instalada en ellas supera los 3.000 megavatios. Este factor hace que Castilla y León, con 3.979 megavatios, sea la primera comunidad autónoma española en potencia hidráulica instalada.

Fauna y flora de los Arribes

La diversidad animal es uno de los motivos más importantes por los que la zona se declaró parque natural. Destaca el elevado número de aves, tanto nidificantes como hibernantes. Los arribes de los ríos, las grandes masas forestales y los numerosos cursos fluviales, constituyen en conjunto el hábitat perfecto para numerosos animales, especialmente para las aves. En España existen 465 tipos, en Castilla y León 334, y en este parque al menos 200.

En 1990 las arribes fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Las especies protagonistas de este logro son el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real, el buitre leonado, la chova piquirroja, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

En cuanto a la presencia de mamíferos, de las noventa existentes en la península Ibérica, al menos cuarenta y cinco se han observado en esta zona.Es destacada la presencia de murciélagos, de los que se calcula la presencia de catorce tipos. En su proliferación ha tenido especial trascendencia el abrigo proporcionado por los roquedales de los acantilados y el especial clima benigno de la zona.

Pasando a enumerar las especies terrestres, reseñar la presencia de ejemplares tan escasos como son el gato montés y el tejón. Uno de los mamíferos cuya presencia despierta un especial interés, por su escasez y galopante regresión en el continente europeo, es la nutria.

De las veintisiete especies de anfibios contabilizadas en suelo español, al menos dieciocho están en Castilla y León y once en los arribes, de las que al menos dos son endémicas: tritón ibérico y sapo partero ibérico.

El parque es un hábitat idóneo para la proliferación de reptiles, tanto por clima como por relieve. De los cuarenta y un tipos de anfibios presentes en suelo español y los treinta en suelo castellano leonés, en las arribes se han contabilizado hasta diecisiete especies. Los más abundantes son el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, el bastardo y la culebra escalera. Estos a su vez se han convertido en elementos clave de la alimentación de las rapaces diurnas, por la disminución progresiva de otros animales como conejo y perdiz.

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Tesis Aquae: Huella Hídrica y Río Duero
El buitre leonado

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