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Para poder evitar, antes conocer: Causas y tipos de la contaminación del aire

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La contaminación del aire es un tema complejo y problemático por las diferentes causas, tipos y orígenes en la emisión. Por tanto, para evitar, recudir, compensar o mitigar la contaminación del aire, es esencial conocer primero qué tipos hay y cómo afectan al medio ambiente y a nuestra salud como consecuencia. Conocer estos datos ayudará a poder actuar.

 

La contaminación atmosférica presenta, principalmente, cinco focos de actividades humanas que desprenden diferentes tipos de sustancias que contaminan el medio ambiente y, por extensión, son altamente perjudiciales para la salud del ser humano y de animales:


  • monóxido de carbono

  • dióxido de carbono

  • dióxido de nitrógeno

  • óxido de nitrógeno

  • ozono a nivel del suelo

  • material particulado

  • dióxido de azufre

  • hidrocarburos

  • plomo


Estas emisiones tienen cinco focos básicos producidos por el ser humano:

Industrias: En muchos países, la producción de energía es la fuente principal de la contaminación del aire, aunque no la única. Así, la quema de carbón por parte de centrales eléctricas o aquellas plantas basadas en diésel, son dos de las más importantes fuentes de emisión. Como también lo son, aunque en menor medida en comparación con las anteriores, los procesos industriales y el uso de solventes en industrias químicas.

Frente a esta problemática, se incentiva globalmente a las industrias al uso eficiente de energía y a la producción a partir de fuentes renovables, con diferentes políticas y programas a nivel internacional. El objetivo: invertir en energía renovable, conseguir una producción más limpia desde el sector industrial, una mayor eficiencia energética y, por tanto, en conjunto, conseguir un mayor control de la contaminación del aire.



Transporte: Cerca de 25% de todas las emisiones de CO2 relacionadas con la energía, provienen del transporte. Esto se traduce en alrededor de 400.000 muertes prematuras al año y que, casi la mitad, se debe a la emisión de diésel. En las áreas urbanas son imprescindibles políticas de reducción de la contaminación del aire mediante vehículos para mejorar el aire que respiran los ciudadanos, mediante el uso de combustibles más limpios.



Agricultura: En este sector, hay dos fuentes principales que producen el 24% de todos los gases de efecto invernadero. Por un lado, la quema de residuos agrícolas; por otro lado, la producción de metano y amoníaco por parte del ganado. Las emisiones de metano son muy relevantes en cuanto a contribuyen al ozono a ras de suelo, una contaminación que es causante de enfermedades respiratorias y aumenta el asma. El metano, además, y es un dato que en ocasiones parece no recordarse, es un gas de efecto invernadero que tiene un impacto mayor que el CO2 si se tiene en cuenta un período a largo plazo de cien años.

Para reducir esta contaminación desde el sector agrícola, las personas que trabajan en él pueden llevar a cabo una reducción del metano optimizando la digestibilidad de los alimentos, mejorando el pastoreo y con una gestión más adecuada y sostenible de los pastizales. Pero el consumidor también es parte importante para reducir estas emisiones. Por ejemplo, disminuyendo el consumo de carne o minimizando el desperdicio de alimentos, evitando de este modo una sobreproducción basada en una amplia demanda de comida.

Residuos: Se calcula que el 40%, a nivel mundial, de los residuos y los desechos orgánicos que se queman al aire libre, liberando con ello a la atmósfera dioxinas nocivas, furanos, metano y carbono negro. Una problemática que se considera muy grave en regiones o zonas que están en proceso de urbanización o en países en desarrollo.

El modo de evitar este tipo de contaminación se encuentra en una mejora en temas de recolección, separación y eliminación de desechos sólidos. Con ello podrían reducirse la cantidad de materiales depositados en vertederos y posteriormente quemados al aire libre.

Al igual que en el sector agrícola, un menor desperdicio de alimentos ayudaría a reducir los deshechos orgánicos. Del mismo modo, una separación de estos y su conversión en compost o bioenergía ayudaría a la mejora de la fertilidad y la calidad del suelo y una manera de crear una fuente de energía alternativa, más limpia y sostenible para el aire.



Hogares: La contaminación del aire desde el ámbito doméstico es nociva en dos maneras. Por un lado, porque es el aire que las personas respiran en sus hogares de manera directa, produciendo a medio y largo plazo enfermedades respiratorias; por otro lado, porque repercute en el aire exterior. La fuente de esta contaminación proviene de la quema de madura y combustibles fósiles para actividades como cocinar, calentar o iluminar los hogares.

Aunque en términos generales, el 85% de los hogares tienen acceso a fuentes de energía más limpias, al menos en 97 países del mundo, lo cierto es que se estima que aproximadamente 3.000 millones de personas continúan usando combustibles sólidos, lo cual es una cifra muy elevada que produce una gran cantidad de emisiones contaminantes al aire.

A parte de estas cinco fuentes provenientes de la actividad humana, hay otras fuentes de contaminación naturales, las cuales son más complicadas, cuando no imposible, de controlar, si bien no poseen un impacto tan fuerte como las anteriores. Por ejemplo, las erupciones volcánicas o las tormentas de polvo y de arena. Estas últimas son muy problemáticas debido a que pueden desplazar agentes patógenos y sustancias dañinas que impactan en la salud produciendo problemas respiratorios.

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