×

Sede central. Paseo de la Castellana, 259C.
28046 Madrid
T. 913 075 725
fundacionaquae@fundacionaquae.org

Oficina en Madrid. Santa Leonor, 39.
28037 Madrid
T. 913 621 024
fundacionaquae@fundacionaquae.org


Pozo de Jacob: un curioso manantial subterráneo

El Pozo de Jacob se encuentra en Texas, en Estados Unidos, y es un manantial subterráneo conectado a cuatro cuevas subacuáticas que aumentan en profundidad y cuyo final no ha podido ser todavía explorado.

El Pozo de Jacob es un manantial artesiano ubicado en el lecho del río Cypress Creek a su paso por Wimberley, en Texas, Estados Unidos. Se trata de uno de los lugares subterráneos más atractivos por sus aguas cristalinas y su complejo y arriesgado sistema de cuevas y acuíferos subacuáticos con los que conecta. Unas conexiones con aguas subterráneas que ayudan a que del pozo mane agua limpia y pura durante todos los días desde hace miles de años, algo que también ha despertado el interés de científicos, además de artistas, turistas, bañistas y buceadores.

Pero el Pozo de Jacob, bajo su belleza y su singularidad, y sus resonancias bíblicas, también esconde una gran peligrosidad para quien intente explorarlo. De hecho, al menos ocho buceadores -siete hombres y una mujer-, perdieron la vida al intentarlo, granjeando la fama al pazo de ser uno de los lugares más peligrosos del planeta.

Su apertura presenta una boca de cuatro metros de diámetro y diez metros de profundidad. Según nos adentramos en sus entrañas verticales, el pozo se divide en cuatro cuevas separadas, que llegan a alcanzar una profundidad de unos cuarenta metros en su conjunto.

La primera cueva subacuática está bien iluminada por la luz solar y pueden encontrarse en su agua peces y algas. Se encuentra a unos 9 metros y alcanza, a su vez, los 16 metros de profundidad.

La segunda cueva, presenta ya las primeras dificultades, con una entrada estrecha en la que una persona puede quedarse atrapada (algo que ha sucedido). Se encuentra a 24 metros de profundidad y la luz apenas tiene impacto. La tercera, como la segunda cueva, está formada por grava suelta, por lo que no se puede tocar sus paredes dado que puede producirse desprendimientos.

La cuarta cueva es conocida como la cueva virgen y es la que presenta un estadio de dificultad de acceso mayor debido a que es muy profunda y presenta un cuello muy estrecho para poder ser atravesada: un buzo con una bombona de oxígeno no podría pasar por ella. Gran parte de su estructura está compuesta por sedimentos de piedra caliza que al ser agitados también pueden producir un derrumbe.