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Cómo hacer un huerto ecológico en mi casa

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Podemos crear un huerto urbano en un pequeño jardín, un patio, una terraza, un balcón o incluso en el alfeizar de una ventana.

Cultivar nuestras propias verduras y hortalizas y poder disfrutar de ellos en nuestra mesa es una experiencia al alcance de cualquiera. Podemos crear un huerto urbano en un pequeño jardín, un patio, una terraza, un balcón o incluso en el alfeizar de una ventana. Sólo hay un elemento indispensable: luz directa.

Las hortalizas al igual que el resto de las plantas necesitan la luz solar para obtener energía a través de la fotosíntesis. En principio la mejor orientación será aquella que nos permita una buena cantidad de horas de luz directa, normalmente orientación sur o sureste.

En cualquier caso, será importante valorar la disponibilidad de luz que tenemos en las diferentes épocas del año y valorar qué tipo de cultivo vamos a realizar. Puede ser que nuestro espacio sólo permita el cultivo en primavera-verano, época durante la cual la trayectoria del Sol es más elevada, disponiendo de luz suficiente, mientras que en invierno no reciba nada de luz. Sin embargo, hay espacios que disponen de luz suficiente durante todo el año, pudiéndose cultivar en cada época los cultivos de temporada.

Descripción: Cultivar nuestras propias hortalizas y frutas está al alcance de cualquiera
Foto: CC0 Public Domain

Por lo tanto, en función de la insolación que tengamos elegiremos las hortalizas que cultivaremos. Si tenemos muchas horas de sol en verano, recurriremos a cultivos exigentes como las berenjenas, los tomates o los pimientos, mientras que si recibimos menos horas de sol, optaremos por cultivos menos exigentes como lechugas, cebollas o rábanos.

Recipientes

En una vivienda unifamiliar con un pequeño terreno podremos destinar una zona para nuestro huerto, delimitando el espacio y aportando al suelo abonos orgánicos que mejoren sus condiciones físico-químicas y su fertilidad. Pero si no disponemos de suelo, podemos crear nuestro huerto usando recipientes de cultivo y sustratos orgánicos.

Podemos construir macetas con garrafas y botellas de plástico vacías; cajoneras y armarios viejos, rotos o en desuso que pueden servir de plataforma para montar un huerto urbano vertical; pequeñas cajas de madera de las que se usan para transportar fruta y que normalmente se tiran tras usarlas una sola vez; y, por supuesto, también existe mobiliario y recipientes específicos de venta en establecimientos especializados.

Lo más importante a la hora de elegir los recipientes es que permitan un mayor volumen de sustrato, en función del espacio disponible que tengamos, siendo más importante el volumen total que puede albergar que no la profundidad del recipiente.

Existen recipientes de todos los tamaños y todos los materiales, siendo mejor una opción u otra según el espacio y el tipo de cultivos que queramos desarrollar.

La tierra

El paso siguiente es elegir la tierra en la que vamos a plantar nuestras hortalizas y verduras. Lo más adecuado es usar sustratos orgánicos porque son ligeros y tienen una adecuada porosidad para que circule el aire y para retener el agua y los nutrientes.

Estos requisitos los cumplen los sustratos orgánicos compostados,como el vermicompost (residuo orgánico digerido por la lombriz de California), que actuará además como abono al aportar todos los nutrientes que necesita la planta. Otro sustrato que no aporta muchos nutrientes pero que tiene algunas de las propiedades mencionadas es la fibra de coco.

Por ello puede ser interesante componer nuestro sustrato combinando uno que aporte buenas condiciones estructurales (fibra de coco) y otro que actúe como abono aportando los nutrientes y las propiedades de la materia orgánica (vermicompost). Puedes mezclarlos en una proporción de 60% de fibra de coco y 40% de vermicompost.

En este punto es importante destacar otra posibilidad: el compost obtenido con el reciclaje de materia orgánica de tu propio hogar. Aporta los nutrientes necesarios para que las plantas crezcan sanas y vigorosas, ofrece la oportunidad de reciclar los residuos orgánicos generados en tu hogar y es gratis. Puedes instalar un pequeño cajón supletorio para hacer vermicompostaje en él.

El riego

Otra cuestión esencial es el riego. En los recipientes, el agua se agota con mayor facilidad que en el suelo, lo cual nos va a obligar a estar más pendientes del riego. Por otro lado, a veces, caemos en un exceso de agua que puede provocar un lavado, y por tanto pérdida, de nutrientes fundamentales para la planta. Por este motivo, una de las tareas más importantes y donde tenemos que ser más precisos es en el riego, buscando siempre mantener una humedad constante, ajustándola a la época del año y a las hortalizas que estemos cultivando.

Podemos regar de forma manual, lo cual será un buen método sobre todo en pequeños huertos (3 o 4 macetas). Lo más adecuado, en este caso, es el uso de la regadera y hacer el riego poco a poco para evitar la formación de grietas en el sustrato. En cambio, si tenemos un huerto relativamente grande y sobre todo si en la época de verano recibimos mucha insolación, es de gran ayuda la instalación de un sistema de riego por goteo con programador.

También tenemos la opción de las jardineras con autoriego, que disponen de un depósito de agua en la parte baja que mantiene húmedo el sustrato permanentemente. Este sistema puede dar buenos resultados sobre todo en las hortalizas menos exigentes con el agua.

Las semillas o plantones

Y el último paso es elegir qué vamos a cultivar. Para el agricultor principiante lo más recomendable es comenzar a cultivar utilizando plantones. Cada vez son más los viveros cercanos a las ciudades que ofrecen plantel (sobre todo en primavera) debido al aumento importante de aficionados al huerto en casa. Esta es una opción interesante para aquellos que se inician en el cultivo ya que, aunque no vemos la primera parte del ciclo de la planta, simplifica bastante las tareas del huerto.

Poco a poco, conforme vayamos adquiriendo experiencia, podemos ir combinando el uso de semillas y plantones, optando preferentemente por el uso de semillas ecológicas.

Lo más importante es elegir plantas de temporada: ahorrarás recursos (agua, luz...) y contribuirás a mejorar la salud de tu huerto; combinar distintos tipos de plantas, aromáticas y flores junto a hortalizas y verduras.

Ver también:
¿Qué es la Etiqueta Ecológica Europea?
Consumo responsable en el hogar
Reciclar, un trabajo de todos

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