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¿Sabías que un iceberg puede darse la vuelta?

Los icebergs parecen bloques estables de hielo sobre las aguas de los océanos del Atlántico Norte y en los polos. Además, nueve décimas partes de su volumen se encuentran bajo el agua, dejando tan solo su punta como parte visible. Sin embargo, de vez en cuando, los icebergs se voltean y la parte inferior, oculta, sale a la superficie.

Los icebergs surgen cuando un trozo de hielo se desprende de un glaciar, de una plataforma de hielo o, incluso, de otro iceberg que forma otros de menor tamaño. Se forman en áreas frías como Groenlandia cuando el borde de un glaciar fluye sobre la tierra y, entonces, flota en el agua y ocasiona que el hielo esté sujeto a agrietamiento. Cuando el glaciar o la plataforma de hielo se encuentran en un estado muy inicial, es el momento en el que más fácil se crean los icebergs, cuando se inclinar y ruedan: la gravedad arrastra la mayor parte de su peso bajo el agua.

Durante una exploración en Cierva Cove, en la Antártida, un científico quedó fascinado por la visión de un iceberg que salía de la norma, dado que no se asemejaba al resto. Cuando se acercaron a la masa de hielo, cuya elevación se acercaba a diez metros por encima del agua, comprobaron que la razón de ser tan diferente del resto de icebergs se debía a un cambio de color: en vez del blanco habitual, este se veía completamente cristalizado y parecía brillante. El fotógrafo Alex Cornell aprovechó la ocasión consciente de que, quizá, estaba ante una imagen

En una exploración Cierva Cove, una bahía glacial de la península, un científico a bordo de la expedición se mostró especialmente emocionado por un iceberg en particular, uno que no lucía como el resto. Cuando se acercaron a la masa de hielo, la cual se elevaba unos 30 pies fuera del agua, se dieron cuenta de la razón de su diferencia con el resto, pues, mientras la mayoría de los icebergs se veían blancos, este se veía totalmente cristalizado y como brillante, una visión que el fotógrafo Alex Cornell supo aprovechar.

Aquel iceberg se había dado la vuelta, es decir, lo que los exploradores estaban viendo era la parte inferior, aquella que normalmente no se ve. El color cristalizado y brillante correspondía al hielo, por lo que concluyeron que ese volteo se había producido de manera muy reciente, pero, en cambio, el hielo debía ser probablemente muy antiguo, dado que presentaba un aspecto muy denso producto de una larga comprensión, la cual es la que fuerza las pequeñas bolsas de aire que ocasionan que el hielo se vea blanco. Después, el hielo absorbe algo de luz solar y, gracias a su reflejo, el bloque proyecta ese color azulado, casi como si fuese una gigantesca joya.

Para que los icebergs sean menos densos que el mar que los rodea, y una parte de ellos pueda salir hacia la superficie, es necesario que el hielo se expanda, pero a veces en climas particulares o cuando se separa de un glaciar, entonces, se puede invertir. También se puede producir cuando el iceberg se introduce en mares más cálidos, produciéndose una fusión en su interior que ocasiona que pierda el equilibrio. Se trata de un fenómeno extraño y que ocurre con poca frecuencia, pero comienza a ser más habitual que el pasado debido a que el mar y la atmósfera se están calentando.