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Las mujeres científicas siguen relegadas

El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. La ONU instauró este día en 2015 para intentar reducir "la brecha de género en los sectores de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) que persiste desde hace años en todo el mundo".

Según la UNESCO, tan solo el 29% de los investigadores del mundo son mujeres. A pesar de que el número de mujeres que se inscriben en la universidad y estudian materias STEM ha subido, incluso optando después por estudios superiores en ciencias. Si bien la vocación entre los jóvenes hacia las materias STEM se encuentra todavía en números muy bajos y en el futuro se calcula que puede haber muchas plazas sin cubrir por falta de profesionales, lo cierto es que las mujeres se decantan por ellas de manera más clara. Por otro lado, diferentes estudios revelan que el interés de las mujeres es superior al de los hombres pero que según avanza el proceso para llegar al ámbito profesional, las mujeres pierden espacio respecto a ellos.

Aun así, las mujeres tienen más complicado acceder a puestos de investigación. En su web ‘Mujeres en ciencia’, la UNESCO ofrece una herramienta esencial y rigurosa para conocer la situación a nivel mundial, por zonas, países y materias, de las mujeres investigadoras en diferentes ámbitos STEM. Así, el promedio por zonas sería el siguiente: América del Norte y Europa Occidental (32%), Europa Central y Oriental (40%), Estados Árabes (39%), Asia Oriental y el Pacífico (23%), África Subsahariana (31%), Asia Meridional y Occidental (19%), Asia Central (52%), América Latina y Caribe (45%).

Concretando más, solo uno de cada cinco países ha alcanzado la paridad de género, por lo que entre el 45% y el 55% de los investigadores son mujeres. Las causas, en general, son las mismas: hay cierta igualdad de género a nivel mundial en cuanto a las licenciaturas y las mujeres son igual de propensas a conseguir las maestrías, pero a partir de ahí la brecha se abre. Más hombres que mujeres logran doctorarse y pocas logran alcanzar puestos de investigadoras.

En cuanto al entorno laboral científico, las mujeres investigadoras tienden a trabajar en los sectores académico y gubernamental, mientras que los hombres dominan el sector privado, que en términos generales ofrece mejores salarios y oportunidades de progreso. Situación que se produce incluso en aquellos países que presentan una proporción de mujeres investigadoras.

En cuanto a España, los porcentajes que encontramos son los siguientes: en estudios de grado de ciencias, el 46% son mujeres; los estudios de doctorado, el 50%; el porcentaje en cuanto a investigadoras, baja a un 40%. Tan solo un 25% de las mujeres que potencialmente pueden optar a puestos de ese tipo, lo logran. Aunque en España el porcentaje es superior a la media europea, no ha aumentado desde 2009, lo cual apunta hacia un estancamiento del objetivo de lograr una igualdad de género total en 2045. Con este crecimiento, no se lograría, aproximadamente, antes del 2075.

Estos datos sugieren claramente que en el momento clave de dar el salto a la profesionalidad y al entorno laboral, las mujeres encuentran obstáculos a la hora de poder acceder. Aunque el tema de la vocación científica STEM, tanto para hombres como para mujeres, se está trabajando, lo cierto es que se necesita de una variedad de políticas diferentes para romper esa brecha. Está claro que los programas escolares e iniciativas privadas para potencia que las niñas tomen el camino de los estudios STEM es importante, pero también mejoras en el ámbito profesional para que las mujeres puedan superar el sesgo que persiste en muchos lugares de trabajo.

Sin embargo, se debe destacar también lo positivo, es decir, los nombres de aquellas investigadoras que a lo largo del mundo trabajan y llevan a cabo su labor en cada área. Para conocerlas existe una herramienta realmente útil, ‘500 Women Scientists’, que incluye, entre la diversa información que ofrece, la plataforma ‘Request a Woman Scientist’, la cual ofrece una base de datos de científicas de todo el mundo -nombre, ocupación, localización, forma de contacto- para que a la hora de contar con ellas no haya excusa de desconocimiento de su existencia a la hora de contar con ellas en el ámbito profesional. Una manera no solo de dar visibilidad, también de potenciar sus opciones profesionales.