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50 años de búsqueda de agua en la Luna

Se celebra el 50º aniversario de la llegada del hombre a la Luna. El 16 de julio de 1969 el Apolo XI despegaba de Cabo Cañaveral en dirección a la Luna. Cuatro días después, Neil Armstrong pisa por primera vez su superficie. Desde entonces, se ha estudiado la Luna desde muy diferentes perspectivas, una de ellas, en busca de agua.

Los astronautas Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins despegaron el 16 de julio de 1969 a bordo del Apolo XI en dirección a la Luna. Un viaje que culminaba el proyecto norteamericano iniciado a comienzos de la década de ser los primeros en pisar superficie lunar en plena “Guerra Fría” y después de diez misiones de preparación, una de ellas mortal para los tres tripulantes. El Apolo XI tardó tres días en recorrer los casi 385.000 kilómetros que separan a la Tierra de la Luna. El 19 de julio entraba en órbita lunar y el 20 de junio, el Eagle se separaba del módulo de mando y descendía hacia la Luna con Armstrong y Aldrin. El 20 de julio de 1969, el comandante Armstrong descendía de la escalerilla del Eagle y pisaba la superficie lunar.

Un paisaje seco sin agua

Eso es lo que encontraron: una superficie lunar seca, sin agua a su alrededor, aunque se había tenido en cuenta esa carencia y transportado con ellos el agua necesaria para los días que duraría la misión. Sin embargo, en cierta manera y aunque fue un primer contacto, hubo algo de decepción al encontrar una tierra tan desecada, dados los planes de futuro que se tenían sobre la Luna: la ausencia de agua complicaba cualquier plan de desarrollo en ella para los seres vivos.

Pero desde entonces diferentes misiones e investigaciones han ahondado en la búsqueda de agua en la Luna. Desde la década de los sesenta del pasado siglo se especulaba con la presencia de agua en forma de hielo en la Luna, sobreviviendo en cráteres fríos y en la parte oculta de la Luna. En 1978 se informó que muestras devueltas por la sonda soviética Luna 24 contenían agua. El 18 de noviembre de 2008, la sonda de la India Chandrayaan-1 impactaba en la superficie lunar y registraba pruebas de agua en ella. El 24 de septiembre de 2009 se publicaba en la revista Science que la Moon Mineralogy Mapper (M3) en la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO) Chandrayaan-1 había detectado agua en la Luna.

Agua por toda la superficie

En febrero de 2018, el Instituto de Ciencias Espacial (SSI), ubicado en Boulder, Colorado, reveló que había agua distribuida por toda la superficie y que, aunque anteriormente se había pensado que el agua lunar estaba en una zona específica, los nuevos hallazgos mostraban que no era así. Al estudiar los datos de dos misiones lunares, los científicos hallaron que, además, el agua estaba presenta de día y de noche.

Pero fue un hallazgo que seguía un modo indirecto mediante instrumentos de detección remota, los cuales miden la intensidad de la luz solar que se refleja en la superficie lunar. Así, cuando detectan que hay presencia de agua, los dispositivos recogen el espectro lumínico. Un procedimiento que plantea muchos problemas para algunos investigadores debido a que la Luna, por ejemplo, puede calentarse y emitir su propia luz.

Pruebas directas

Meses después, en agosto de 2018, se confirmó por primera vez la existencia de agua en la Luna mediante evidencias directas. La investigación, liderada por el profesor Shuai Li de las Universidades de Hawaii y Brown, usó los datos recopilados por el instrumento de la NASA Moon Mineralogy Mapper (M3) lanzado en 2008 a bordo de la nave espacial Chandrayaan-1.

El M3 recogió información que mostraba las propiedades reflectivas características del hielo, así como captó de forma directa la forma única en que sus moléculas absorben la luz infrarroja, lo que permite diferenciar entre agua líquida o vapor y hielo sólido. Para los investigadores, el agua se encuentra en forma de hielo en cráteres fríos y oscuros cerca de los polos de la Luna, lugares donde nunca llegan los rayos del Sol y en los que no se superan los -157ºC.

Más recientemente…

Y hace tan solo unos meses, un nuevo estudio de la NASA revelaba que cuando los meteoritos colisionan contra su superficie, esta expulsa agua hacia el espacio. Una pérdida pero que, a su vez, puede ser una buena señal para asentamientos futuros en la Luna. Para leer más, sigue este enlace.