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Un nuevo agujero en la capa de ozono

Un grupo de científicos ha alertado, en un estudio publicado en “Nature”, de un crecimiento de la presencia en la atmósfera de clorofluorocarbonos (CFC), los gases que destruyen la capa de ozono, a pesar de que su producción está prohibida por el protocolo de Montreal a nivel internacional.

Un nuevo estudio revela dónde está emitiéndose y abriendo un agujero mayor en la capa de ozono.

A través de distintas mediaciones realizadas en diversos observatorios alrededor del planeta, se había comprobado y constatado que las emisiones globales de un tipo concreto de este gas, el CFC-11, había experimentado un aumento considerablemente desde el año 2013; su procedencia, se ubicaba en el sudeste asiático, pero no se había conseguido concretar con exactitud hasta ahora.

Así, un equipo internacional de investigadores ha desvelado esa localización concreta en la región nordeste de China, la cual incluye las provincias de Shandong y Hebei. La investigación, publicada también en la revista Nature y que amplia el anterior con datos más concretos, ha estado encabezada por Sunyoung Park y Matt Rigby. En ella han descrito las mediciones atmosféricas, procedentes de observatorios en Corea del Sur y Japón, que han permitido, a través de simulaciones por ordenador, en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), concretar que es en este punto geográfico de donde proceden, se estima, entre el 40% y el 60% de ese aumento global de CFC-11. Se trata de un producto utilizado para fabricar, sobre todo, espumas aislantes para la construcción, así como para la refrigeración. La estimación es que, entre los años 2014 y 2017, las fábricas ubicadas en esa zona han lanzado a la atmósfera alrededor de unas siete mil toneladas más cada año.

Los autores de la investigación consideran que, posiblemente, puede haber otros focos de emisiones de este tipo en la zona, si bien no han logrado todavía concretarlos. Del mismo modo, estiman que las emisiones se produjeron, al menos, hasta finales de 2017. Un descubrimiento importante dado que “representa un hito especialmente importante políticamente para la capacidad de los científicos atmosféricos para determinar qué regiones están emitiendo sustancias que dañan el ozono, gases de efecto invernadero y otros productos químicos y en qué cantidades”, asegura Ray Weiss, coautor de la investigación.

Por su parte, Rigby, asegura que “es vital ahora que descubramos qué industrias son responsables de las nuevas emisionesLos productos que les queden pueden estar ocultos en edificios y podrían ser finalmente emitidos a la atmósfera en las próximas décadas”. Después de las denuncias producidas el año pasado, las autoridades chinas identificaron y cerraron algunas instalaciones ilegales, pero es posible que pueda haber más fábricas clandestinas que, para ahorrar costes, estarían dispuestas a generar un grave problema al medio ambiente y a la salud de millones de personas.