×

Sede central. Paseo de la Castellana, 259C.
28046 Madrid
T. 913 075 725
fundacionaquae@fundacionaquae.org

Oficina en Madrid. Santa Leonor, 39.
28037 Madrid
T. 913 621 024
fundacionaquae@fundacionaquae.org


La “pesca fantasma” amenaza la biodiversidad

La "pesca fantasma" está compuesta por todas aquellas redes y aparatos de pesca que son abandonados o perdidos en el mar; también proceden de la pesca ilegal. Aunque sin el control humano, siguen haciendo la función para la que están diseñadas: atrapar animales.

Es una pesca que no tiene provecho alguno, descontrolada, que produce un fuerte impacto medioambiental.

Se estima que entre 600.000 y 800.000 toneladas de equipo fantasma ingresan al océano cada año y que, en el mismo tiempo, más de 100.000 ballenas, delfines, focas y tortugas quedan atrapadas en redes, líneas o trampas de pesca abandonadas o perdidas. Estos equipos fantasmas están fabricados en plástico, un material duradero que puede tardar hasta 600 años en descomponerse y desaparecer. Algunas redes pueden alcanzar tamaños cercanos a un campo de fútbol, flotando a la deriva durante años y ocasionando graves perjuicios a la biodiversidad marina.

Los animales marinos se enredan en esos equipos fantasmas, lo cual puede produce ahogamientos o la imposibilidad de alimentarse al no poder escapar de las redes y buscar alimento, produciendo su muerte. Algunos se ven afectados durante su vida por cortes.

Por ejemplo, las aves marinas hacen nidos con pequeños trozos de redes, lo cual ocasiona que puedan enredarse en ellas, impidiendo tanto que vuelen como que aniden o buceen. Las focas más jóvenes, movidas por la curiosidad, pueden jugar con esas redes y sufrir cortes o ingestas si se encuentran con trozos pequeños. Los sellos quedan atrapados sin posibilidad de movimiento en su cuello o en sus aletas.

De manera más o menos profunda, ballenas, delfines o marsopas, así como otros peces de tamaño mediano, también pueden enredarse mientras se desplazan. La tortuga laúd, que se encuentra en peligro de extinción, migra en verano y en ese proceso acaban topando con cuerdas o redes perdidas o desechadas.

En el caso de las colonias de corales de aguas frías, el impacto es considerable, dado que los equipos fantasmas se enganchan a las ramas de los corales blancos; las corrientes marinas producen movimientos de agua que hacen que estas redes se vayan moviendo, ocasionado que acaben rompiéndose los corales, que son unos organismos muy frágiles. Con el paso de los años, lo anterior ha producido que los corales, que aglutinaban a su alrededor una gran variedad de biodiversidad marina, se hayan reducido.

Para mitigar o acabar con la “pesca fantasma”, han surgido diferentes asociaciones o iniciativas; sin embargo, no es sencillo a corto o a medio plazo debido a la gran cantidad de redes y otros materiales de pesca que se han abandonado. Algunos de ellos se encuentran a tal profundidad que tan solo ocasionales buceadores se pueden encargar de ello. Si a esto se añade el plástico, en general, vertido en las aguas, el plano general que se puede observar es preocupante en cuanto a la biodiversidad marina. No obstante, una mayor concienciación tanto de los ciudadanos como de las empresas pesqueras, muchas de las cuales ya han tomado medidas para que no se produzcan abandonos, podría ir reduciendo poco a poco que su presencia aumente.