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Historia del agua en España

La historia demuestra que todas las civilizaciones entendían la importancia que tenía el agua para poder asegurar la supervivencia de la especie. Es por ello que todas las tribus ubicaron sus asentamientos cercanos a zonas geográficas con abundancia de agua. Los ríos aportaban agua para el riego, para el consumo y como vía de comunicación.

Los Sumerios se situaron entre los ríos Tigris y Éufrates. El modo de utilización del agua cumplió un papel determinante en su evolución socio-económica.

La civilización egipcia se desarrollo en las orillas del río Nilo. Hicieron canales y lagunas para aprovechar el agua en cada crecida. En sus orillas se fundaron grandes ciudades, como Babilonia.

La cultura romana desarrolló hasta extremos casi insuperados hoy la relación del hombre con el agua, creando una técnica que actualmente empleamos en nuestras ciudades.

La vida cotidiana giraba en torno al agua y su sabia utilización. Sorprende descubrir todo lo que inventaron y llevaron a la práctica, hace miles de años y que actualmente seguimos utilizando. Ya los romanos inventaron: las tintorerías, piscinas, piscifactorías (dulces y saladas), tuberías, grifos monomando, molinos de agua, fuentes decorativas y cascadas, fontaneros, recogida de agua pluvial, cisternas, pago por el suministro público de agua, agua a presión para diferentes usos, cloacas y alcantarillado.

La cultura musulmana dio una especial importancia al regadío y las conquistas del siglo VIII iniciaron el resurgimiento de este tipo de agricultura. Tecnológicamente, la civilización musulmana no hizo sino resucitar, conservar, refinar y desarrollar una tecnología practicada desde muy antiguo en el ámbito del antiguo Próximo Oriente. Las técnicas de irrigación nabateas, iranias y babilónicas, conocidas a través de las ideas científicas de Grecia y practicadas por los romanos, fueron sintetizadas, desarrolladas y difundidas por los musulmanes.

Los musulmanes introdujeron elementos novedosos que les permitió adoptar y adaptar diversos medios y recursos técnicos para la prospección, captación, elevación, almacenamiento, distribución y uso de aguas en general y en la organización y regulación del riego hasta el punto de que fue el motor de una importante revolución agrícola en el siglo XI, y en el cultivo de nuevas especies.

Además, uno de los aspectos determinantes en el urbanismo islámico y la organización de la ciudad es el agua. La existencia de un suministro de agua no solo condiciona la elección de un lugar de asentamiento, sino que percute en la distribución interna de la ciudad y, particularmente, en la ubicación de algunos de sus establecimientos más importantes, como mezquitas y baños.

Pero resuelto el problema del suministro, queda el de la evacuación de las aguas residuales y de las pluviales. Los musulmanes perfeccionaron inmensamente las técnicas de riego, se convirtieron en los maestros de la técnica hidráulica agrícola, aprovecharon los sistemas de riego romanos que se encontraron, y junto a las técnicas orientales que conocían, pudieron lograr un excepcional aprovechamiento del agua, no se puede pasar del hecho del contenido etimológico árabe de las palabras actuales con las que se designan las obras hidráulicas o de riego.

El agua también jugó un papel importante en la revolución industrial, ya que ésta nunca pudo haber sido de no ser por los motores a vapor.

Ver también:
Ciudad vieja y acueducto de Segovia
Termas romanas. Los antiguos `spa´
Conoce seis baños árabes públicos de España