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Vida virtual

Primero hay que elegir el avatar: ojos verdes, pelo oscuro, 1’80 metros… Después empieza el juego. Hay que pasar misiones (alimentarlo, enseñarle a hablar, etc.) para avanzar niveles (infancia, adolescencia, etc.). Hay que mantenerlo sano y salvo y proporcionarle lecciones de vida para que pueda sobrevivir cuando acabe el tutelaje. Cuanto más grado de independencia consigues del personaje, más puntuación te dan. Parece un tamagotchi, pero es la vida real y nuestro hijo es el avatar.

Javier Goñi Serret