Sylvia Earle: defensora de la vida oceánica

Fue nombrada por la revista Time como la primera heroína del planeta y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos la considera “Leyenda viva”. Y es que Sylvia Earle ha dedicado su vida a estudiar la situación de los océanos. Algo que le ha servido para advertirnos de la necesidad de cambiar nuestros hábitos para asegurar su protección.

Sylvia Earle nacía en 1935 en Gibstown, un pequeño condado de Nueva Jersey. Sin embargo, al poco tiempo, se mudaba con sus padres a una casa junto al mar, algo que marcaría su vida para siempre.

La majestuosa fauna y flora marina de la costa llamaría su atención desde niña. Así, y con tal solo 17 años, realizaría su primera inmersión, cumpliendo su sueño de poder apreciar el fondo marino. Desde entonces, no ha dejado de acercarse al mar y, aún hoy con más de 80 años, sigue acumulando tiempo de buceo en las profundidades marinas.

Una de sus más reconocidas anécdotas le sobrevendría a unos 20 metros de profundidad en Marion Reef. En una de sus múltiples inmersiones, Earle se encontró con un grupo de más de 100 tiburones grises que, al descubrir su presencia, y a pesar de su temor inicial, no hicieron más que mostrar su curiosidad rodeando a la oceanógrafa formando un círculo.

En cuanto a su educación, Sylvia Earle se doctoraba en ficología, el estudio de las algas, en 1966, una época en la que las mujeres no solían llegar a cursar estudios superiores. Su tesis doctoral recoge más de 20.000 ejemplares de algas presentes en el Golfo de México.

Con Jacques Cousteau como referente, Earle formaría parte de la primera expedición que exploró las profundidades marinas de las Islas Seychelles. Lo hizo siendo la única mujer junto a 70 hombres. Algo poco habitual en la época.

Sylvia Earle ostenta el récord de inmersión submarina en solitario

Fuente: NOAA’s Aquarius underwater laboratory

Además, en 1970, formaría parte del proyecto Tektite, una expedición que tenía como objetivo investigando el fondo marino. Este hecho la convertía en la primera “acuanauta“, lo que le abriría muchas puertas para investigar pocos años después a 15 metros de profundidad las Islas Vírgenes de Estados Unidos. Este solo es uno de los primeros hitos que Sylvia lograría a lo largo de su amplia trayectoria.

Sin embargo, hacerse hueco en un mundo dominado por hombres fue uno de los retos más complicados para la exploradora. Y es que, a pesar de acumular más de mil horas de investigación, fue rechazada, al año siguiente, para integrarse en la segunda expedición dentro del proyecto, denominada Tektite I, por el simple hecho de ser mujer.

A pesar de esta situación, Sylvia Earle nunca se daría por vencida y, dos años más tarde, era seleccionada para liderar un grupo de mujeres submarinistas para llevar a cabo la tercera expedición, bajo el nombre Tektite II, con las que pasaría dos semanas viviendo e investigando bajo el mar.

Los grandes hitos en la carrera de Sylvia Earle

En 1979, Sylvia conseguía batir el récord femenino en profundidad oceánica al sumergirse cerca de Hawái hasta los 381 metros en mar abierto. Esto convertiría a Earle en la primera persona en caminar por suelo oceánico del mundo. Estando allí, en la quietud e inmensidad del océano, apagó las luces de su traje para observar la oscuridad del fondo marino, pero, para su sorpresa, este acto le permitiría descubrir un entorno repleto de luces de colores que provenían de todo tipo de criaturas submarinas. La bioluminiscencia en estado puro.

Durante las décadas de los 80 y los 90, la carrera de Sylvia despegaría convirtiéndose en una auténtica referente debido a su amplio conocimiento de las profundidades marinas. Precisamente en estos años, lograba un nuevo hito, al ser designada como la primera mujer científica jefe en la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.

También, en estos años, comenzaría a vincularse al campo de la ingeniería marina. El motivo era claro para Earle; la necesidad de desarrollar nuevas tecnologías que la permitieran llegar a los rincones más remotos del fondo oceánico.

Con esta idea, en 1985, fundó junto a su marido Deep Ocean Engineering. Una iniciativa cuyo objetivo es diseñar e implementar soluciones basadas en la robótica para su aplicación submarina en entorno hostiles. Fruto de este proyecto construyeron el Deep Rover, capaz de sumergirse a 1.000 metros de profundidad.

Sylvia Earle ostenta el récord de inmersión submarina en solitario

Deep Rover. Fuente: Deep Ocean Engineering

Sylvia es un ejemplo a seguir por su trabajo y sus conocimientos, que le han llevado a liderar diferentes programas enfocados a la expedición marina, pero también se ha vinculado, y cada vez con más ímpetu, a la concienciación ambiental. Sylvia Earle trata de transmitir al mundo el daño que estamos provocando a nuestros mares y océanos a causa de los vertidos de petróleo y aceite.

En 2009 lanzó una nueva iniciativa la Mission Blue con la que busca conseguir una red mundial de áreas marinas protegidas. Y es que una de las advertencias que lanza Sylvia Earle es que nos queda poco tiempo para salvar la biodiversidad de nuestros océanos.