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Sopa capricho

La sopa de ojos: un capricho en todos los sentidos.

En el estanque tenemos los besugos. Comen cuando tienen hambre, no necesitan ver, sin depredadores. Se guían por el olfato hacia los comederos.

El gen de reposición de órganos les permite regenerar los ojos. La vista no, porque son ciegos. Por supuesto no hay conexión nerviosa, no hay dolor.

Quitar los ojos que crecen hasta el tamaño justo, cuando llega el momento, es como quien corta una uña, el pelo, o le corta la lana a una oveja.

MÓNICA FERNÁNDEZ