¿Qué sucede cuando un iceberg se da la vuelta?

Los icebergs parecen bloques estables de hielo sobre las aguas del Atlántico Norte y en los polos. Además, 9/10 partes de su volumen están bajo el agua, dejando tan solo su punta como parte visible. Sin embargo, los icebergs a veces se dan la vuelta y la parte inferior, oculta, sale a la superficie.

Es difícil ver el momento en que un iceberg se da la vuelta porque este fenómeno no ocurre con frecuencia. Al menos, no tenemos constancia de que ello sea así. Sin embargo, cada vez más son . En este caso hablaremos del fotógrafo Alex Cornell, quien pudo capturar con su cámara la interesante estampa de un iceberg dado la vuelta. Se trata de una imagen única que ha dado la vuelta el mundo.

Por qué se da la vuelta un iceberg

Los icebergs surgen cuando un trozo de hielo se desprende de un glaciar, de una plataforma de hielo. O incluso de otro iceberg que forma otros de menor tamaño. Se forman en áreas frías como Groenlandia cuando el borde de un glaciar fluye sobre la tierra y, entonces, flota en el agua y ocasiona que el hielo esté sujeto a agrietamiento.

Cuando el glaciar o la plataforma de hielo se encuentran en un estado muy inicial, es el momento en el que más fácil se crean los icebergs, cuando se inclinar y ruedan: la gravedad arrastra la mayor parte de su peso bajo el agua. Los icebergs se dan la vuelta cuando se desprenden de grandes glaciares. También pueden hacerlo cuando se derriten de una manera que cambia su peso, lo cual hace que se vuelque.

Los icebergs normalmente no se dan la vuelta. Ya que el 90% de la superficie de un iceberg se mantiene bajo el agua, la gravedad hace que solo la punta rompa la superficie. A pesar de crear una impresión visual única en el entorno, los icebergs volteados pueden representar una amenaza. Cuando un iceberg se da la vuelta, se pueden desencadenar tsunamis o terremotos con una energía similar a la de una bomba atómica.

Alex Cornell toma una imagen única de un iceberg

Durante una exploración en Cierva Cove, en la Antártida, un científico quedó fascinado por la visión de un iceberg que salía de la norma, dado que no se asemejaba al resto. Cuando se acercaron a la masa de hielo, cuya elevación se acercaba a diez metros por encima del agua, comprobaron que la razón de ser tan diferente del resto de icebergs se debía a un cambio de color: en vez del blanco habitual, este se veía completamente cristalizado y parecía brillante. El fotógrafo Alex Cornell aprovechó la ocasión consciente de que, quizá, estaba ante una imagen única.

La belleza de un iceberg volteado

Aquel iceberg se había dado la vuelta, es decir, lo que los exploradores estaban viendo era la parte inferior, aquella que normalmente no se ve. El color cristalizado y brillante correspondía al hielo, por lo que concluyeron que ese iceberg se había dado la vuelta muy recientemente. Sin embargo, el hielo debía ser probablemente muy antiguo, dado que presentaba un aspecto muy denso producto de una larga comprensión, la cual es la que fuerza las pequeñas bolsas de aire que ocasionan que el hielo se vea blanco. Después, el hielo absorbe algo de luz solar. Y, gracias a su reflejo, el bloque proyecta ese color azulado, casi como si fuese una gigantesca joya.

Para que los icebergs sean menos densos que el mar que los rodea, y una parte de ellos pueda salir hacia la superficie, es necesario que el hielo se expanda. Pero, a veces, en climas particulares o cuando se separa de un glaciar, entonces, iceberg se puede dar la vuelta. También se puede producir cuando el iceberg se introduce en mares más cálidos, produciéndose una fusión en su interior que ocasiona que pierda el equilibrio. Se trata de un fenómeno extraño y que ocurre con poca frecuencia, pero comienza a ser más habitual que el pasado debido a que el mar y la atmósfera se están calentando.