Río Júcar: el río más grande del País Valenciano

El río Júcar nace en Cuenca (Castilla La Mancha) y desemboca en Cullera (Valencia). Llamado "El Xúquer" en valenciano y "Xúcar" en aragonés.

El Júcar es un río de la cuenca mediterránea de la península Ibérica. Nace a los montes Universales a 1.506 m de altitud, en la provincia de Cuenca (Castilla–la Mancha). Desemboca en el mar Mediterráneo en la población de Cullera (Ribera Baixa, País Valenciano). Con una longitud de unos 500 km y una cuenca de 23.000 km², es el río más grande de los que pasan por el País Valenciano. Era conocido con el nombre de Sucro por los romanos.

Etimología del río Júcar

El río Júcar aparece mencionado por primera vez por los geógrafos antiguos, que lo denominaron Sucro (genitivo Sucrōnis). Posteriormente es adaptado al griego Σούκρων: Estrabó, Pomponi Mela, Plini el Viejo y Claudi Ptolomeo. Sin embargo, en autores más tardíos tenemos referencias en el río (y la ciudad adyacente) que provienen de fuentes (hoy perdidas) del siglo vino a. C.; así, tenemos motivos para pensar que el Periplo Massaliota y Hecateu de Mileto denominaban lo Júcar Sicănus (en griego Σικανός). Nombre que recuerda el pueblo siciliano de los sicans y que parece una adaptación paralela a Sucro del nombre indígena. Este origen debe de ser ibérico pero que no tenemos documentado.

Durante la dominación musulmana, el nombre se adaptó al árabe con la forma Xuqr, denominación que pasaría, con la conquista de Jaime I, a la lengua catalana con el nombre actual de Júcar. Se ha propuesto una relación etimológica con el topónimo del río Segre (en latino Sĭcŏrĭs), pero el origen del topónimo permanece desconocido.

Foto: El río Júcar a su paso por Alcalá / Javier Marín

Nacimiento

Mucho antes de llegar al País Valenciano encontramos el nacimiento del Júcar, a la vertiente del cerro de San Felipe (montes Universales). El paraje es conocido como los Ojos de Valdeminguete y cerca también del nacimiento de los ríos Cuervo (cuenca del Tajo), Guadalaviar-Turia, Cabriel (cuenca del Júcar) y del mismo Tajo, a la cordillera Ibérica. Puede decirse que las principales sierras de la zona limítrofe entre las provincias de Cuenca y Teruel, especialmente, los montes Universales, constituyen la principal divisoria de aguas entre los ríos de la vertiente atlántica y los cuales drenan hacia el Mediterráneo incluyendo, obviamente, la cuenca del río Ebro con el nacimiento de río Jiloca, en el subsuelo de los páramos de Pozondón (en el norte de los montes Universales).

El curso alto del río Júcar

En el curso alto, el Júcar corre por la Serranía de Cuenca, una zona con elevadas precipitaciones superiores a los 800 milímetros anuales (mm/año), por lo cual, a la altura de la ciudad de Cuenca, llega a un caudal absoluto de 11,25 m³/s, y a los 11,43 l/s/k² de manera relativa.

El río Júcar, que discurre entre una geología calcárea, dibuja relevos kársticos, donde destacan las gargantas y gargantas excavadas por el mismo río, o cuevas y dolinas. Algunos de los ejemplos de este relevo singular son la Ciudad Encantada de Cuenca, los Callejones de las Majadas y en el mismo lecho del río y sus afluentes (río Huécar con las Casas Colgadas de Cuenca).

Su paso por la Serranía

La meseta rocosa de la Serranía está formado por estratos de margas, calizas, cretas, tizas y otros minerales, que le confieren un bello color esmeralda a las aguas fluviales de la región, a causa primordialmente del contenido en sulfatos (cálcico, especialmente) y del contenido de magnesio en algunos silicatos, como es el caso del talco. Esta zona donde el río Júcar va encajado en terrenos calcáreos no es continua sino escalonada. Está intercalada con una especie de rellanos sobre materiales arcillosos. Allí el río va formando tramos de valles amplios y planes; tal es el caso, por ejemplo, de la zona que se presenta al suroeste del Ventano del Diablo, en la salida de la serranía.

El origen de esta disposición alternante entre ríos encajados y divagantes se encuentra en la sucesión estratigráfica y en la acumulación de arcillas de decalcificación de las margas en las partes deprimidas. Forman lo se conoce como dolinas o llanuras arcillosas. Antes de llegar al Ventano del Diablo, recibe su afluente, el río Uña, por su margen derecho. Este forma una laguna justo antes de la confluencia.