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Redención

Finalmente y después de un extenso recorrido por el espacio llegue al sector indicado, ahí estaba yo, en el planeta terrestre.

Aterricé en el desierto, siempre descendemos en lugares solitarios, de amplias dimensiones y lejos de las grandes masas. Mi concentración hacia caso omiso al entorno, se centraba simplemente en el mandato; el motivo del anacronismo, tan simple, tan complejo, era trazar un nuevo futuro, uno en donde una simple máscara de gas no fuera vital.

Neiva Anette Sandoval Ortega