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Personas de cristal

Cuando tenía cinco años hubo un atentado en mi colegio, fui unos de los supervivientes. Perdí una pierna, a todos mis amigos, y a mi madre.

La gente me trataba como si fuera de cristal, no sabían que escuchaba todo lo que decían de mi cuando pasaba.

Mi padre empezó a ahorrar y cuando tenía siete años me compraron una pierna de metal.

Me cambió la vida, amo vivir en el mundo que vivo, amo las nuevas tecnologías que le han dado tanto a tantas personas y amo ayudar a personas que son como yo.

 
Marina Jiménez Navarro