Destino, azar, estrella

—¿Ves esa bola amarilla del cielo? Ni puedes. ¿Notas como te abrasa la piel? Si fuésemos hasta allá en avión tardaríamos casi veinte años en llegar. Eso sí está caliente. ¡Trágate esa sopa y mueve tu culo para algo productivo joder!— Esa mañana mi padre se había levantado de buen humor. Yo miré por la ventana. Por aquellos años aún se colaban algunos rayos de sol que calentaban el barrio. Pero ni las plantas más duras se exponían ya directamente a él. Luego miré a mi padre y me terminé el bol de sopa.

kikaro

Kikaro  abrio los ojos por primera vez y noto que un
gato  le tocaba la pierna. Escucho el
sonido de su maullido y quedo maravillado. Sus ojos bionicos arrojaron el
siguiente mensaje.

Felino amigo.

Inmediatamente lo
acurruco contra su cuerpo y sintio el calor de su corazon, habia sido creada
para asesinar; pero comprendio el poder del amor.

Al dia siguiente la
adopto como mascota.

Es mi hermana

Ese fue el genesis de
la paz entre humanos y robots.

 

Kanchenjunga

Leyendo las noticias como todas las mañanas  mientras se calienta el café y comienza a evaporarse el agua que empaña las ventanas de mi cocina, encuentro el titular que cambiará por completo el rumbo de nuestras vidas. La noticia hablaba sobre el descubrimiento de cinco fuentes de agua. Cada fuente provenía de uno de los picos de la montaña más altas de la India, llamada Kanchenjunga. Cada una de las fuentes derrama un agua de distinta composición química y todas ellas son potables. Mi cabeza…

 

 

Justicia retributiva

Esa noche los gatos del vecindario entraron furtivamente en la casa del sádico culpable, se encaminaron hacia su habitación, lo ataron sigilosamente sin despertarlo y lo asfixiaron hasta el desmayo. Luego llevaron el cuerpo flácido a la Prisión Maldita y, liberando previamente al felino encarcelado, lo encerraron de por vida.
—Va a ver ese Schrödinger lo que se siente que jueguen con su función de onda—, maulló con resentimiento el rescatado, y todos rieron y se fueron de juerga.
 

Jaque mate al cáncer

Porque había perdido demasiados trenes en su vida planificó con esmero aquel
viaje, quizás sin retorno. Estampó su firma en montañas de formularios y devino
cobaya humana. La  gastrectomía parcial y
los sucesivos ciclos de quimio no habían funcionado y decidió jugárselo todo a
esa carta. Con una biopsia y un análisis del ADN tumoral habían fabricado una
vacuna personalizada para los neoantígenos que merodeaban por lo que quedaba de
su estómago y los ganglios linfáticos circundantes.

Su oncólogo y él se abrazan efusivamente. Habían conseguido ganarle la
partida al cáncer.

 

Invasión hormonal

Cada vez que nuestras miradas se
cruzaban en el laboratorio, una cadena de reacciones químicas me inundaban el
cerebro. Empezaba a segregar oxitocina, que a la vez liberaba dopamina (¡qué
placer…!) , noradrenalina (¡qué sensación de euforia tan excitante…!) y
serotonina (¡qué nivel de optimismo tan maravilloso…!).

Así que invadida por todos mis
neurotransmisores en acción, me acerqué y le dije que le quería, y le invité a
salir.

Me dijo que no. Así que el
cortisol tomó el mando.

Internet de las cosas

Objetos de uso cotidiano, que
inanimados creemos que son. Ignoramos su inteligencia y toda su aplicación.
Persianas que bajan, temperaturas que suben. ¡Y yo sin tocar nada! Yo solo aprieto
un botón y lo que quiero en seguida me lo dan. Cosas con Internet dicen, ¡no
tenemos ni que pensar! Sólo el móvil acarrear. Nunca sabremos a dónde irá a
parar. Internet de las cosas estamos usando y todo queda registrado. IoT nos
hace más fácil la vida y ¡no seré yo la última que te lo diga!

Inteligencia artificial

Hoy me encuentro postrado
en cama a causa de una rara enfermedad, alzo la vista y ahí está él, cuidando
de mí, aquel ser que yo había creado, al que llame “Bob”, al que quiero como si
fuera mi hijo, él desarrolló sentimientos, algo muy raro para ser un
robot.

Y pensar que pase los mejores años de mi vida en
cuatro paredes, soporte críticas y burlas, sacrifique amigos y familia por
dedicarme a crear vida artificial y pues ahí está él, a punto de salvarme la
vida a mí y a muchas personas.

Intangible

Sabía que la vista es para ver; le dolía cuando proyectaban una luz potente hacia sus ojos. Que el oído es para oír; le dolía cada vez que alguien gritaba. Sabía que el gusto es para saborear; pero le dolía al probar algo muy picante o muy ácido. Que el olfato es para oler; le dolían los olores desagradables. Y que el tacto es para tocar, aunque le dolía al golpearse.

Un día empezó a llorar. No alcanzaba a comprender cómo podía doler tanto algo que no podía ver, oír, probar, oler ni tocar.

El día después del último día

Abrí mis ojos deseando que todo eso fuera una simple pesadilla.

Salí a la calle y observé los cuerpos tirados de un lado y del otro, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sé que mi fin también debe estar cerca, lo puedo sentir en mis entrañas. Caminé un poco más y me arrodillé en el suelo viendo hacia arriba, pidiendo por algo que antes no hacía falta pedir.

—¡Qué llueva una última vez!— dije casi gritando.

Mi voz se escuchó como un eco en esas calles vacías.

—No, ya no hay agua.

Murmuró el viento.

El deber del ser

Desde su viaje, era la primera vez que el contraste en la nueva tierra le provocaban dolor. Antes de emprender esta aventura, había conversado con sus amigos sobre el proceso de readaptación y costumbres. Embarcarse en la selva Colombiana, cuando había vivido siempre en un confortable apartamento en Suiza, le parecía una experiencia enriquecedora. Ciertamente lo era, pero la falta de recursos le parecían un despropósito. Ver llorar a ese niño pequeño por el agua la había cambiado para siempre.

El cúmulo CFBDSIR 1458 10b

El
cúmulo se estudió durante generaciones. ¿Una puerta a otro universo? Con un
diámetro de 10 pársecs había resultado una pesadilla matemática. La nave avanzó
a gran velocidad. Cincuenta y dos años más tarde recibieron la primera señal. Un
googolplex de datos. Emergió un mensaje. Los astronautas habían expandido sus
consciencias mediante una manipulación del espacio-tiempo. Junto a los
trillones de datos apareció un minúsculo mensaje: “Somos los propios dioses”.

El bebé perfecto

Año 2060. Mi marido y yo esperamos un bebé. Queríamos que fuera perfecto, así que lo encargamos en la famosa clínica Eugenesia. Lo pedimos varón, moreno y con ojos verdes; que tuviera lo mejor de ambos. Hace poco se descubrió el gen del cáncer, así que decidimos extirpárselo. También el de la obesidad y nos aconsejaron un tratamiento potenciador de inteligencia. Estábamos muy contentos. Cuando nació, miré a mi bebé y noté que se nos había olvidado hacerlo con lo más importante, el amor.

El avance

¿Ciencia? Fotos y vídeos en 360º grados, casas inteligentes e incluso la detección del rostro como sistema de pago. La ciencia evoluciona y mejora el rendimiento de las habilidades humanas, y con ello su día a día.

Sin embargo sigue habiendo pobreza, hambruna y guerras por el mundo, y es que la ciencia modifica las capacidades de las personas, pero la ciencia solo tiene sentido cuando se aplica la más importante de todas ellas: la humanidad.

El agua

El científico había demostrado que era posible reciclar el agua. Lo había logrado mediante un proceso de ionización en el cual  había sido capaz de desarrollar en la áfrica sahariana, era posible ahora  dotar a la humanidad entera de este líquido.

El científico  corrió el último algoritmo del programa. En esos momentos comenzó a llover en todas partes del mundo.

En su pantalla  apareció el siguiente mensaje

Agua, tus estas en el mundo.

Ahora y siempre

Le perteneces a todos.

Efecto mariposa

Sonó a cristales rotos y pareció que, al otro lado del mundo, una bruja se reflejaba en un espejo. Éste no aguantó tanta maldad y, recordando el aleteo de una mariposa, quiso avisar a los habitantes del Ártico.

Algo no iba bien. El iceberg se derretía e iba desencadenando una partida de dominó. Uno caía y daba paso a otro. El agua no dejaba de aumentar.

Aquello daba vértigo. Hasta la bruja del espejo decidió volver al cuento del que había salido para no tener que hacer frente a la realidad

Educando

El
chico no era inteligente a pesar de sus excelentes calificaciones. Sólo había tenido
la suerte de recibir una estimulación temprana en un entorno propicio y se habían
aplicado métodos individualizados que favorecieron su aprendizaje precoz. Luego,
las instituciones educativas y la buena disposición del personal docente hicieron
el resto. Pero su QI seguía siendo muy inferior a la media. El experimento
había dado resultado. El problema ahora era cómo aplicarlo al resto de chicos
con problemas.

Dioses

Pelo rubio, ojos azules, nariz pequeña, 1’75 m de
alto, vista de lince, sistema inmunológico infalible: Toda la sociedad
idéntica. Las fábricas de niños producen en masa los mismos genes para todos.
Una nueva raza ha sido creada. Ahora decidimos nosotros cómo es el hombre,
ahora nos creemos que somos Dioses.

Dicen

Tengo miedo. Dicen que mi enfermedad no me permite saber que
estoy enfermo. Que estoy enfermo pero no pueden detectar nada malo en mi
cuerpo. Que los análisis son normales.

Dicen que estoy enfermo porque no puedo hacer lo que me
piden: “ser feliz sin serlo” o… “no ser feliz sin cuestionarlo”.

Dicen que como soy no se debe ser.

Yo solo quiero que me quieran.

Pero como no pueden hacer que me quieran, he de tomar una
medicación para dejar de querer que me quieran.

Dicen.

De veranos e inviernos

No me compares con Verano.

Desearía  mostrarte
otra realidad, pero no puedo cambiar.

Un día, llegaron unas torres cuyas hélices se movían con mis
emociones. ¡Lo había arruinado! Pero estabas feliz.

Continúe para verte sonreír, feliz de ser útil con lo poco
que tenía para ofrecer.

Les dijiste a tus amigos cuánto amabas mis vientos salvajes,
mientras que en contraste ellos parecían hablar de tierras secas e inundaciones.

Tú dejaste de extrañar el verano, y yo estuve feliz de ser Invierno.

Redención

Finalmente y después de un extenso recorrido por el espacio llegue al sector indicado, ahí estaba yo, en el planeta terrestre.

Aterricé en el desierto, siempre descendemos en lugares solitarios, de amplias dimensiones y lejos de las grandes masas. Mi concentración hacia caso omiso al entorno, se centraba simplemente en el mandato; el motivo del anacronismo, tan simple, tan complejo, era trazar un nuevo futuro, uno en donde una simple máscara de gas no fuera vital.

Rayo fosilizado

Coche averiado y sienta tan mal cual rayo
caído en la arena con gran fuerza y velocidad. La rabia pronto se ha disipado y
transformado en algo tan poco frecuente de encontrar como es la sílice vitrificada.
El color negro de mi fulgurita ahora es de un blanco translúcido. Y es que tú,
sol abrasador, te has ocultado entre oscuras nubes. Hace décadas que no ocurre
este curioso fenómeno. Caminaré y llegaré a mi destino bajo la lluvia. ¡Qué
agradable y sorprendente experiencia! Se me había olvidado.

 

Puerta de agua

La sequedad
era desconocida. Los acuosos habitantes vivían en torrentes que descendían de picos
congelados gracias a la providencia del viento del sudoeste. En los riachuelos navegaban
ladrones disfrazados de pez.

Llegaban
desde el planeta de tierra, donde el vital líquido mermaba. Venían por la
fórmula secreta que multiplicaba el agua.

La puerta
era el secreto: el paso de un planeta a otro permitía, en un sentido, convertir
todo en agua y, en el sentido contrario, desaparecerla.

Primer encuentro

Apago la alarma de mi escafandra para evitar distracciones. Ya sé los riesgos. Las estructuras inundadas por el mar se conservan magníficas y mortíferas. Vale la pena arriesgar mi vida. Este planeta tenía una civilización de orgánicos. Mis colegas aseguran que está extinta. Ejemplo clásico, dicen. Cambio climático, refugiados, inestabilidad política, guerra nuclear. Yo estoy seguro que están equivocados. Nado lentamente hacia la escotilla. Pongo mi tentáculo sobre el vidrio, y espero.
Aqu@bot
Chatbot de Fundación Aquae
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